Cuando un ‘chiste’ se convierte en caja de Pandora: Excélsior y el racismo

En un copy (el texto que ‘presenta’ notas en Facebook y en Twitter), el diario Excélsior no sólo demostró que el racismo está más que vivo en México, sino, también, lo peligroso que puede ser que un medio aliente discursos discriminatorios.

La competencia entre medios electrónicos suele ser voraz y, a veces, comprometedora. Salir a tiempo con la nota, ‘vestirla’ de la manera más atractiva para los usuarios (imágenes, titulares…), presentarla con un breve texto que juegue, haga pensar o llame al click, todo con tal de, justo eso: tráfico, lectores, público.

Muchas veces, en medio de esa competencia, los medios tienen a romper barreras ya no de la decencia o del respeto para las personas de las que informa, sino, incluso los derechos humanos o el debido proceso de los casos (una y mil veces, feminicidios han sido presentados como “responsabilidad” de las víctimas o los feminicidas son recordados como ‘promesas que se equivocaron‘).

Por algo, páginas como La Correctora tienen tanto trabajo: redacciones que o no han sido actualizadas en tratamiento ético (que no periodístico), de no discriminación o de reconocimiento de los derechos humanos, o simplemente buscaron el click fácil. Y el odio siempre da clicks fáciles (e interacciones: cientos y cientos de interacciones).

Comentarios dejados en nota sobre agresión a mexicano en EE.UU.

Quizá el copy y la nota buscaban hacer ‘algo bueno’: demostrar que la violencia en Estados Unidos no viene de donde sus políticos insisten: no es producto de los migrantes mexicanos y centroamericanos, sino que está inserta dentro de la sociedad estadounidense.

Sin embargo, la forma como la presentó no sólo es violenta para con las comunidades afroamericanas, sino que también resulta agresiva (por paternalista) para con la víctima que reportaba.

Los “bad hombres” a los que hace mención el copy, al desplazarlos a los atacantes (afroamericanos en Los Ángeles, una ciudad con un larguísimo historial de violencia racista) simplemente reactiva el estereotipo racista con el que y contra el que se ha luchado por años desde las comunidades afroamericanas.

El principal problema con el racismo en México es que (parece) invisible. En nuestro país, gracias al mito del “mestizaje“, se jugó algo con lo que Estados Unidos apenas lleva unas décadas de conflicto: el mundo ‘post racial’.

Aquí de verdad creemos que no hay racismo porque todos somos una sola raza, o porque una sola comunidad de alguna forma es la única que puede reclamar violaciones constantes a sus derechos (sí, la comunidad indígena), mientras que las demás minorías simplemente son quejonas.

Mientras que, desde los medios, no nos responsabilicemos de esos ‘chistes’ y esos comentarios, poco podemos hacer si queremos construir una sociedad más incluyente y, por lo tanto, más crítica.