Damnificados por el sismo denuncian vandalismo en edificios en ruinas

El edificio ubicado en el número 67 del viaducto Miguel Alemán sigue deshabitado, al menos por sus propietarios verdaderos. Desde el sismo del 19-S están fuera del edificio, que aunque no está en riesgo de colapso ni en proceso de ser derrumbado, fue marcado como un inmueble de riesgo porque pueden desprenderse paredes, escaleras o partes de la construcción que pueden dañar a sus habitantes. (vía: Animal Político)

Sin embargo, los damnificados de ese edificio de departamentos han denunciado que sus hogares están siendo robados y allanados en la noche. Según cuentan, los elementos de la policía encargados de resguardar el lugar solamente están durante el día y en la noche no hay quien cuide sus casas, que están desprotegidas por los daños que recibió la estructura de la cosntrucción:

Los rateros llevan meses saqueando nuestro edificio y las autoridades no hacen nada. Se llevaron el motor de la puerta del garaje, la bomba de agua, que pesa 40 kilos, y hasta los polines de madera que sostenían el inmueble por el riesgo de colapso (vía: Animal Político)

También han dicho que los han visto dormir en las habitaciones y hasta tomarse los licores que dejaron desde septiembre, entre polvo y grietas. Las autoridades que se han encargado de llevar los casos de las personas desalojadas los mantienen viviendo fuera del edificio, negándoles el paso pues todavía no tienen un dictamen oficial de seguridad estructural, aunque ya hayan pasado cuatro meses.

Damnificados por el sismo denuncian vandalismo en edificios en ruinas
Foto: Animal Político

Incluso, creen que los ladrones se están comunicando a través de pintas, pues hay una extraña figura pintada con aerosol en una de las paredes exteriores que antes de que comenzaran los saqueos no estaba ahí:

Eso no es un grafiti cualquiera, porque no estaba ahí antes del sismo. Creemos que se trata de una señal para decirse que el edificio está inhabitado, sin vigilancia, y que aún quedan cosas en el edificio por robar. (vía: Animal Político)

 

Este es uno más de las decenas de casos que hay en la ciudad. No todos sufren robos, pero hay miles de personas viviendo en campamentos afuera de los edificios esperando una resolución o al menos poder sacar sus pertenencias. A cuatro meses del terremoto, las cosas parecen más oscuras para ellos, pues sigue pasando el tiempo y siguen, también, en la incertidumbre.

Por: Redacción PA.