Le gana a Soriana: por 333 pesos, compró 450 kilos de croquetas que donó a perros de la calle

Alan Santana, un diseñador gráfico y DJ potosino de 27 años, le “ganó a Soriana” y compró 18 bultos de 25 kilos de croquetas para perro por $333 pesos gracias a un error de la tienda; Santana sigue buscando albergues y casas de adopción que necesiten el alimento, pues está donándolo todo.

Son muy pocas las ocasiones que podemos decir que “le ganamos” a un supermercado, y las más de esas veces, el súper es el que nos ganó convenciéndonos de comprar algo que ni queríamos, cuando algo tiene “más descuento” de lo que esperábamos o cuando sin querer (sí, sin querer, no nos juzguen, de seguro les ha pasado a ustedes también) salimos de la tienda con algo que no pagamos.

Alan llevó esas victorias pequeñitas a otro nivel.

Gracias a una evidente confusión en el súper, parecía que los enormes bultos de 25 kilos estaban a un precio unitario de $18.50, no sabemos si fue por puro y pleno desinterés o meras ganas de fregar (¿qué desinterés no tiene un poquito de lo otro, seamos sinceros?), Alan pidió un carrito de carga y se llevó todos los costales de croquetas a la caja, ya saben, casual…

Después de una muy larga discusión con el cajero, con el subgerente y con la gerente de la tienda, entre amenazas de que le cobrarían la diferencia “al chavo que la cagó”, que “van a correrlo”, que “pues no te podemos vender todo”, Santana (que presume tener conocimiento de cómo operan los supermercados) se mantuvo firme. (Vía: Vice)

Alan sabía que errores de etiquetado como del que se estaba aprovechando no se los cobran a nadie y nadie es despedido por ellos: todas los supermercados, tiendas departamentales, hasta restaurantes, tienen una especie de “pérdidas previstas” que llaman “mermas”, estas pérdidas no afectan ni sus ganancias ni los salarios de los empleados… al menos por ahora.

La gerente del súper hasta amenazó con retenerlo en la tienda, pero no logró distraerlo y logró ganarle a la empresa poco más de mil 500 pesos (es que, cuenta en su crónica, estaban al 3×2 porque #JulioRegalado), de un producto que costaba casi cinco mil pesos, sólo pagó $333. (Vía: Sin Embargo)

Cuando su hazaña alcanzó fama virtual, fue apodado en redes #LordCroquetas (porque siempre somos bien creativos, ¿verdad?) y comenzaron a lloverle comentarios negativos y hasta de odio, pues lo acusan de que le vale madre si despiden a alguien “por su culpa”, pero también le han llovido felicitaciones por algo que, aquí en la redacción de Plumas Atómicas aplaudimos cien veces: las ganas de fregar y que, gracias a ello, se pueda ayudar a alguien más.