‘Cámara de duende’, un regalo para que niños se acostumbren a ser vigilados

Navidad es una época bella, donde todos nos acercamos unos a otros y aprendemos el valor de la convivencia. Aunque en realidad este festejo es en honor al hijo de Dios que es él mismo y fue creado por él mismo para asesinarse a sí mismo para salvar a la humanidad de los pecados que él imputó sobre todos… lo hemos tomado como una excusa para celebrar a la familia y la unidad de este mundo (y comer como si verdaderamente fuéramos a pagar por esos pecados).

También esta es una época en la que la compra/venta de regalos se dispara como si nos pagaran por cometer todos esos pecados. Sobre todo los niños son los que reciben cosas para celebrarles sus conductas y comportamientos a lo largo del año. Como el miedo clásico de recibir un carbón por ser malo ya no basta, ahora tenemos este producto que será el mejor regalo para tus hijos, y por ello sólo queremos decir: para ti.

‘Cámara de duende’, el paquete Mi Alegría para vigilar y castigar

Esta es una cámara falsa, que es conocida de diferentes maneras, pero la más comunes es Elf Camera Santa’s Camera. Su objetivo no es en ningún momento que puedas cuidar de tus hijos y saber si están formando una secta en la sala de tu casa. No, su única función es generarles el miedo constante de ser vigilados.

Y es que lo importante, ya lo decía Michel Foucault, no es vigilar a los niños, basta con que crean que están siendo vistos, no importa si por Santaclós o por sus papás, lo importante es que haya una figura de autoridad que los castigue de alguna forma si es que no se comportan como debe ser.

Esto, por supuesto, no es nada fuera de lo común. En nuestras sociedades es importante la vigilancia y sobre todo el castigo. Desde hace muchos años Michel Foucault (que también fue el Tío Lucas), mostró la relación directa entre la vigilancia y el castigo y como una requiere de la otra para una sociedad en calma. Sabemos que no podemos hacer algo que salga de lo que está establecido (quién sabe por quién, pero nos lo dijeron) porque evidentemente alguien nos está viendo.

Esto se maximizó ahora, donde a cualquier lugar que voltees hay una cámara a punto de grabarte para convertirte en una #LadyAlgo o en un #LordAlgo. Claro, todo esto también lo tiene que vivir la niñez gracias a los adultos que los convertiremos lentamente en otros adultos más con miedo de que el jefe te vea agarrar más de cinco cuadritos de papel higienico para sacarte los mocos.

Es fácil, entonces, simplemente crearles un estado de simulacro constante a tus hijos que los hará, sin lugar a dudas, más tranquilos y más obedientes. Claro, para eso tienes que pensar en un castigo suficientemente fuerte para que aunque la cámara sea falsa funcione y les haga creer que del otro lado un grupo de hombre pequeños vestidos con ropa verde los está viendo todo el tiempo (procura no nombrar a Kevin Spacey, nada más).