La eterna lucha de la tribu Sioux

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La lucha de los indios americanos por no ser exterminados y por proteger su territorio comenzó un 29 de diciembre de 1890, cuando 500 soldados del Séptimo de Caballería rodearon el campamento de los indios Iaokita (Sioux) de Minneconjou; la orden era llevarlos a un tren que los deportaría hasta Omaha, Nebraska.

Durante la última fase del desarme de los indios Iaokota, inició un tiroteo donde 25 soldados americanos y 135 sioux murieron. Una de las víctimas fue el jefe indio Pie Grande, quien cayó muerto en el territorio conocido como Wounded Knee. Esta batalla fue bautizada como “La Matanza de Wounded Knee” (Vía: The Atlantic).

Después de años de pobreza, represión, dominio y discriminación, en el año de 1973 cientos de indios y simpatizantes de la causa ocuparon dicho territorio, ubicado en la reserva Pine Ridge, en Dakota del Sur.

Exigían que el Gobierno de los Estados Unidos de América terminara con los asesinatos y hostigamiento a los partidarios del Movimiento Indígena Americano (AIM por sus siglas en inglés) y que se respetaran los tratados firmados que les concedían libertad para vivir en los Black Hills, montañas ubicadas en Dakota del Sur.

A manera de respuesta, el Gobierno americano envió 300 soldados del Ejército de los Estados Unidos, agentes del FBI, miembros de la Oficina de Asuntos Indígenas, mariscales federales y policías estatales, armados hasta los dientes.

Esta batalla duró 73 días ininterrumpidos y dejó a 2 indios muertos y un agente del FBI gravemente herido. El conflicto concluyó con una negociación. (Vía: Oliver Teller)

Actualmente, el movimiento y sus simpatizantes luchan por otra causa: evitar la construcción de un oleoducto que atravesaría tierras sagradas.

El pasado 4 de septiembre, cientos de indios de la tribu Sioux marcharon al cementerio sagrado donde se piensa construir dicho oleoducto, a orillas del Río Missouri, y de nueva cuenta, fueron neutralizados con violencia, perros y gas pimienta.

Aseguran que la construcción del oleoducto que pretende la compañía Dakota Access, provocaría la contaminación del río, la destrucción de sus sitios culturales y fúnebres y dejaría sin agua a más de 8 mil residentes.

En las últimas semanas, una importante cantidad de simpatizantes de la causa han llegado a la reserva y Frank White Bull, miembro del consejo de resistencia “Standing Rock Sioux Tribal Council”, no podría estar más agradecido:

“Crees que nadie querrá ayudar. Pero la gente nos ha mostrado que están aquí para ayudarnos. Nos posicionamos y la Nación India nos ha escuchado. Nos han completado. Nos han hecho wanyi oyate -una nación. No estamos solos”.

El oleoducto en cuestión, de 3.8 billones de dólares, pasaría justo debajo del Río Missouri, muy cerca de la reservación india, y cualquier derrame, asegura la tribu, podría provocar un daño irreparable.

Aunque esta zona no pertenece a la tribu, aseguran que este territorio, que es tierra sagrada, les fue arrebatado mediante los tratados a los que han sido forzados los últimos 150 años.

Dean DePountis, abogado de la tribu, dijo, “Este oleoducto atravesaría gran parte de esta tierra ancestral. Sería como construir un oleoducto que atravesara el Cementerio Arlington o que pasara por debajo de la Catedral de San Patricio”. (Vía: HispanTV)

Por su parte, Drucilla Burns, octogenaria miembro de la tribu, señaló:

“Estamos hechos de agua. Se supone que seamos los protectores de la tierra y del agua. Dios mío, nos quitaron todo. ¿Y ahora quieren quitarnos nuestra agua también?” (Vía: The Washington Post).