Justo como sospechabas: estudiar ya no te saca de pobre

Hace no mucho tiempo, contar en México con un título universitario era el pase automático a una mejor calidad de vida: la educación universitaria era una llave insuperable para el incremento en al calidad de vida de una familia. Sin embargo, poco a poco la fórmula mágica “educación=mejor salario” se ha ido convirtiendo en un mito que no tiene repercusión alguna en al realidad. Justo como sospechabas: estudiar ya no te saca de pobre.  

No pocas personas de nuestra generación se titularon para descubrir que están lejos de tener el poder adquisitivo de sus padres a su edad, lejos de tener un salario apto para iniciar una familia o rentar sin compañeros de cuarto. Tener un título universitario puede ser sinónimo de preparación y de empeño pero no de mejores salarios y, por ende, de ascenso socioeconómico. 

Tu salario como titulado universitario: descripción gráfica. (Esta imagen puede herir al público sensible.)

Según Mario Herrera, investigador de la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), en los últimos años el salario promedio de los sectores más educados de la población es el que más se ha reducido. Cada vez hay menos personas que ganan más de tres salarios mínimos. (Vía: Sin Embargo)

Hace no mucho El País entrevistó en primicia a un huachicolero en una semana robando gasolina de ductos de Pemex ganaba más que de lo que ganaba en un año entero en su anterior trabajo: policía. No pocos ven en esa clase de cambios de giro laborales un recrudecimiento de las pésimas condiciones laborales que deben afrontar tanto sectores preparados somos sectores con educación básica. No es sólo la impunidad y la corrupción lo que permite la proliferación de actividades delictivas, también influye de forma determinante la falta de oportunidades en un país donde no siempre basta con “echarle ganas”.  (Vía: El País)

En un seminario sobre desigualdad y trabajo, ponentes de Flacso así como de la UNAM coincidieron en que ni siquiera la industria automotriz ha notado una mejora sustancial en sus salarios. Para la investigadora Graciela Bensusán Aerous parte de este retroceso es el desmantelamiento de sindicatos fuertes en nuestro país que negociaran mejores contratos para los trabajadores.

Adolfo Sánchez Almanza de la UNAM declaró que parte de estas reducciones constantes en el poder adquisitivo se deben a las “deficiencias del Estado como corrector de las fallas del mercado”; aunque se mantienen o se han ganado derechos, en cuestión de salarios se ha retrocedido.

Mientras los salarios mexicanos registran su peor momento en cinco años, la pregunta del millón sigue siendo que haremos los mexicanos para revertir esta situación en donde todos perdemos.

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