¿Cómo quiere Estados Unidos combatir al narco en el mar Caribe?

El país desplegó varias naves a la región para evitar que las drogas entren a su territorio
(Imagen: Getty Images)

Durante una conferencia de prensa a inicios de abril, a lado de Trump y el fiscal general de los Estados Unidos, Mark A. Milley, un general del Ejército estadounidense, anunció una nueva estrategia para combatir el tráfico de drogas de cárteles mexicanos y otros países latinoamericanos a su territorio.

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“Estamos en guerra con COVID-19, estamos en guerra con terroristas y estamos en guerra con los cárteles de la droga también. Este es el Ejército de los Estados Unidos, no van a penetrar este país, no van a pasar del comando especial, no van a venir a matar a más estadounidenses”, declaró el general Milley.

El general, un veterano de guerras como Bosnia y Herzegovina, Afganistán y Panamá, explicó que buques costeros fueron desplegados en el Caribe, así como unidades de distintas bases de operaciones, la Fuerza Aérea, fuerzas especiales y de reconocimiento.

“El punto de esto es que no van a pasar. Ahora no es el momento para entrar a los Estados Unidos con drogas ilegales para matar a estadounidenses”, remató en su anuncio.

Estas operaciones, explicaron los funcionarios estadounidenses, incluyendo el presidente Trump, son para combatir a los cárteles de la droga en medio de la pandemia. Desde antes, el fiscal general, William Barr, explicó que los narcotraficantes han estado usando cada vez más rutas marítimas para el tráfico ilegal de drogas a Estados Unidos.

Sin embargo, las organizaciones delictivas de México no son las únicas a las que tienen en la mira.

“Me gustaría hablar sobre esta operación mejorada contra narcóticos en el contexto de Venezuela. Maduro y sus compinches han sido acusados de narcotraficantes y generan ganancias enormes de esta venta ilegal”, explicó el almirante Craig Faller, el comandante de las fuerzas estadounidenses en el Caribe.

Sin dar cifras precisas, Faller agregó que el tráfico de drogas de Venezuela ha crecido 50 por ciento en años recientes. Eso hace a los narcotraficantes de Venezuela un objetivo para nuestra disrupción, precisó.

Aunque las operaciones ilegales de narcotráfico en Venezuela son parte del objetivo en el Caribe, Faller asegura que no se trata de ir contra Maduro. También explicó que no se busca militarizar el Caribe u otras zonas marítimas, pues irían de la mano con esfuerzos diplomáticos y económicos en la región, desde mejorar las relaciones hasta presionar a los actores involucrados.

Según el medio especializado en seguridad en Latinoamérica, InSight Crime, estas operaciones marítimas son demasiado caras para operaciones contra drogas y no son el plan más eficiente. De acuerdo con el medio, cuando la Marina estadounidense se involucra en este tipo de operaciones cuando están libres de misiones usuales en las guerras.

En las décadas recientes, el número de naves en este tipo de actividades se había reducido por las guerras en Afganistán e Irak, explicó Bryan Clark, un experto de operaciones marinas en el Instituto Hudson. De hecho, las últimas naves para combatir al narcotráfico fueron asignadas en 2015.

Pero en 2017, Richard Spencer, entonces secretario de Marina, señaló que la presencia de estas fuerzas funcionan para desinsentivar el tráfico de drogas por estas vías. En 2019, Faller habló frente al Congreso y explicó que solo el seis por ciento de todo el narcotráfico marítimo era detenido. Solo con más barcos, aseguró, podrían ser más efectivos contra estas organizaciones.

Desde entonces, Faller y otros oficiales aseguran que su nueva flota está capacitada para este tipo de operaciones. El tipo de barcos utilizados por la Marina estadounidense son naves diseñadas para combate contra otros navíos, combate contra submarinos y defensas marítimas. Otras de las unidades son para el despliegue de tropas y aeronaves.

Para Clark, el uso de este tipo de navíos es una exageración.

“Son de nivel militar y eso los hace más caros. Eso también los hace más resistentes, pero no estás esperando que los narcotraficantes tengan torpedos”, declaró a InSight Crime.

Además, dijo, los barcos no son muy eficientes contra las lanchas de alta velocidad usadas por los cárteles en la región.

Aunque la mayoría del tráfico de drogas que llega a Estados Unidos por mar sigue siendo el Pacífico, el tráfico de drogas en el Caribe ha crecido en los años recientes. Según la Evaluación Nacional de Drogas de la DEA, el movimiento ilegal de drogas creció de 39 toneladas métricas en 2011 a 185 toneladas métricas en 2017.

El mismo documento detalla que el Caribe es la principal ruta de cocaína hacia los Estados Unidos. La DEA reporta que la fuente principal de cocaína viene de Colombia, aunque el acceso a la cocaína en el Caribe bajó a inicios de 2019, lo cual se podría explicar por operaciones exitosas en la región.