El cinismo de EPN y el costo social del #gasolinazo

El presidente Enrique Peña Nieto dio un mensaje a la nación el día de ayer, supuestamente, con motivo del año nuevo, pero en realidad fue para justificar el aumento al precio de las gasolinas.

El principal argumento de EPN se centró en que, dejar de subsidiar la gasolina, fue una medida del gobierno para evitar recortar “programas sociales, subir impuestos o incrementar la deuda del país, poniendo en riesgo la estabilidad de toda la economía”.

Peña Nieto parte de la idea de que los programas sociales son aquella primera cosa de la cual prescindir, la primera cosa desechable, y no el pilar que el país debería fomentar y cuidar más. El gobierno que crea que los derechos a la salud, a la educación, al trabajo digno, a la vivienda no son la prioridad número uno no debería gobernar. Estos derechos no son un favor ni un acto de beneficencia, son una obligación del Estado. Lo que pasa es que en México están tan olvidados estos principios rectores que nos parecen un lujo, una fantasía, una utopía.

Además, el presidente citó uno de los argumentos más frágiles para justificar el aumento:

mantener precios artificiales de la gasolina significaría quitarles recursos a los mexicanos más pobres para dárselos a los que más tienen.Los datos duros hablan por sí mismos: 60 millones de mexicanos ─los de menores ingresos─, sólo consumen el 15% de la gasolina, mientras que 12 millones ─el 10% de la población de mayores ingresos─, consume 40%.”

Parecería que al gobierno de Peña no le ha quedado claro algo tan básico como que el aumento en los precios de las gasolinas no afecta solamente a los automovilistas, sino que tiene un impacto en absolutamente todos los bienes y servicios del país, porque todos los productores y prestadores de servicios necesitan gasolina para sus operaciones. De hecho, se estima que la inflación será de 5 % este año debido al gasolinazo. Además, el alza a las gasolinas también impactará al transporte público.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) declaró que 22 millones de niños en condiciones de precariedad económica sufrirán los efectos del gasolinazo. En rueda de prensa, Juan Martín Pérez García y Alicia Vargas condenaron que los niños y adolescentes mexicanos estén invisibilizados en la toma de decisiones y políticas públicas del gobierno:

“(El gobierno) tiene que demostrarnos con evidencia cómo esto (el aumento al precio de los combustibles) va a significar una mejora o un mal necesario para niños y niñas.” (Vía: Proceso)

Las políticas “necesarias” a costa de la población han sido una constante en las últimas décadas en México. ¿Por qué “transformar” a México siempre implica sacrificar a los mexicanos pobres?

Peña también dijo que no querían incrementar la deuda del país. Pero la historia de la deuda pública de México es una historia de irresponsabilidad. Según un reporte del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía, desde los años 80, la deuda ha tendido a crecer cada vez más aceleradamente:

“la tendencia de incremento de la deuda ha sido incesantemente creciente en todo el periodo, sin embargo se puede apreciar un cambio en la celeridad del endeudamiento, tal que para el periodo 2008-2015 el saldo de la deuda se triplico con respecto a 2007; es decir el país se endeudó en 7 años en un monto 3.16 veces mayor que el acumulado en los 26 años anteriores es decir, en el periodo 1982-2007, esto es 5.3 billones de pesos.

¿De qué endeudamiento nos está salvando el gasolinazo entonces?

Podría argumentarse que Peña Nieto no es responsable directo de las políticas de su partido de las últimas décadas, pero no puede desentenderse de ellas, porque la historia del PRI en México es una historia de despojo, de violencia, de irresponsabilidad, que tiene una línea de continuidad y una serie de prácticas comunes.

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