¿El Buen Fin beneficiará a nuestra economía en las condiciones actuales?

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Resulta paradójico que días antes del inicio del Buen Fin, el Banco de México haya elevado las tasas de interés de referencia, como medida macroeconómica para dar certidumbre a los mercados sacudidos por la victoria de Trump. Específicamente con estas medidas se busca encarecer el dinero para desincentivar el consumo y la inversión con el objetivo de fomentar el ahorro para así controlar los procesos inflacionarios producto del llamado “superdólar” y del entorno económico global que, sobre todo, para nuestro país es bastante adverso.

Ante el contexto económico actual, el Buen Fin parece una contradicción sistémica, producto de la especulación de los mercados, especialmente en los que apuestan al crédito que no es a plazo fijo (los llamados “meses sin intereses”). Esto debido a que, si pensamos en las variables macroeconómicas proyectadas tanto para el futuro inmediato, como para el mediano plazo, podemos observar que jugar tanto con los créditos podría resultar riesgoso, no al nivel de provocar una crisis económica, pero sí en el sentido de generar afectaciones en el poder adquisitivo y por tanto en la capacidad de pago que tendrán los consumidores ante los ajustes macroeconómicos y por supuesto ante una divisa debilitada como la mexicana. (Vía: El Financiero)

En ese sentido, y ante el anuncio de Banxico, varias instituciones mexicanas como la Condusef sugieren a los consumidores ser cautelosos en su consumo, particularmente en el uso de tarjetas de crédito debido a que el alza en la tasa de interés de referencia se ve reflejada en las tasas fijadas por los bancos. De tal manera, recomiendan que el consumo sea preferentemente a plazo fijo o bien, que sea con base en el dinero que se tiene, todo esto con el fin de no generar deudas futuras que posiblemente no serán pagadas ya que se prevé un aumento de la inflación por lo menos de 4% para el próximo año.

No obstante, independientemente del entorno económico, se proyecta que el consumo durante este Buen Fin aumente aproximadamente un 5% más que en 2015, es decir que se espera un flujo de poco más de 84 mil millones de pesos entre crédito y dinero en efectivo. El problema es que también se espera una disminución del uso de tarjetas de débito y el dinero en efectivo y, en consecuencia, un aumento del uso de tarjetas de crédito en sus distintas formas de pago. Tan sólo el año pasado, se hicieron compras por 80 mil millones de pesos, de los cuales un 60% fueron realizadas con tarjetas de crédito o débito y el 40% restante en dinero en efectivo. (Vía: El Financiero)

En síntesis, el Buen Fin puede resultar riesgoso y contraproducente para la economía si los consumidores apuestan por generar deudas de crédito que no sean a plazos fijos, ya que en un futuro próximo podrían ser perjudiciales para sus propios bolsillos debido a la inflación del año siguiente.

Esperemos que en este fin de semana los consumidores operen desde una racionalidad mucho más enfocada al cálculo y no por impulsos apegados a emociones producidas por el deseo de consumo, el cual, a su vez, es producto de las necesidades generadas por las expectativas del entorno social inmediato. (Vía: El Financiero)