“El Bronco”: el populista independiente

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En un artículo titulado “El fantasma del populismo” ironizábamos sobre la famosa frase de “un fantasma recorre Europa” formulada por Marx en “El manifiesto del partido comunista”, señalando que “en la actualidad un fantasma recorre en mundo, pero ese fantasma es el del populismo”. Decíamos que el sistema político liberal, tal  como lo conocemos está siendo amenazado por movimientos políticos que buscan destruir a la democracia desde su interior, aplicando prácticas propias del sistema democrático. Asimismo apuntábamos que el populismo puede ser observado a partir de dos grandes categorías, por una parte desde la relación amigo/enemigo a partir de su radicalización e intensificación, y, por otra parte desde el concepto  de líder carismático, el cual produce efectos de identificación con las masas a partir de formas discursivas de tipo mesiánico que apunta tanto al enaltecimiento del pasado, como al futuro en términos utópicos.

Ambos elementos, decíamos, le permiten al líder populista apelar a aspectos emocionales de ciertos grupos sociales a partir de formas discursivas que buscan generar procesos de identificación a partir de la enunciación de problemáticas y del planteamiento de soluciones que resultan tener poca viabilidad o bien, ser simplemente soluciones a corto plazo, para decirlo de otra manera, los líderes populistas inician el incendio para presentarse como los únicos bomberos capaces de apagarlo. En ese sentido, señalábamos los ejemplos de Donald Trump en Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador en México y Pablo Iglesias en España como algunos ejemplos paradigmáticos de esta forma de operar dentro del sistema político, en donde ideológicamente hablando los discursos de izquierda y derecha dejan de ser un fin para volverse un simple medio.

El populismo ha ido ganando adeptos debido a la creciente crisis de la política tradicional representada por lo partidos políticos los cuales no solo se han ido alejando de sus proyectos ideológicos, sino que a su vez, se han ido alejando de la ciudadanía, volviéndose una especie de élite que opera dentro de las estructuras políticas. En México, ese vacío ha sido aprovechado por proyectos políticos que van desde el mesianismo de AMLO y su partido-secta Morena, hasta personajes que radicalizan la escisión entre partidos políticos y ciudadanos, con la finalidad de afirmar que los llamados “candidatos independientes” son la solución a la crisis del sistema político.

El discurso de las candidaturas independientes parten de una tergiversación conceptual de nociones como ciudadanía y partido político, las cuales no necesariamente se encuentran separadas ya que un partido político es una organización política de ciudadanos que comparten posiciones en términos de intereses, de ideales político-ideológicos, de valores comunes, de visiones del mundo, de creencias y de posiciones éticas y morales. En ese sentido, el candidato independiente simplemente es el actor político que no pertenece a ninguna asociación formal dentro del sistema político, pero, eso no significa, como quieren hacernos creer, que ese ciudadano sea una especie de entidad neutral respecto a intereses particulares, ideológicos y axiológicos.

En el micromundo de la política mexicana existe el ejemplo de Jaime Rodríguez “El Bronco”, actual gobernador de Nuevo León, quien fue un candidato que triunfó a partir de la combinación de, por una parte, el discurso de las candidaturas independientes, presentado como una alternativa a los partidos políticos tradicionales (aunque es un expriísta); y por otra parte del uso del discurso populista sostenido en el carisma para generar empatía con la sociedad neoleonesa (basado en su imagen de empresario). Todo esto a partir no solo de propuestas poco sustanciales que planteaban soluciones inmediatas a los principales problemas del estado, sino también desde un discurso de confrontación e incorrección política que va desde la burla, la ironía y las amenazas hacia sus contrincantes, hasta el uso del lenguaje coloquial y la explotación de una imagen que reproduce el cliché del “macho norteño”, acompañando todo esto, por supuesto, de una estrategia de proyectarse como el “justiciero” que va a castigar a sus predecesores.

Ejemplo de esta actitud que tiende a la confrontación con fines del enaltecimiento populista de su propia imagen, es la actitud caprichosa respecto al cumplimiento del convenio para la construcción de una planta que había firmado su predecesor con la empresa automotriz KIA, convenio que no quería cumplir el famoso “Bronco” debido a que supuestamente la construcción de infraestructura iba a desestabilizar la economía del estado. Esa actitud totalmente infundada, por no decir necia y caprichosa, tuvo que ser doblegada tanto por el congreso local, como por el gobierno federal, ya que la inversión de KIA Motors no solo representaba beneficios para Nuevo León, sino para la economía de todo el país.

Con la finalidad de ilustrar todo lo dicho anteriormente, hemos tomado algunas de las frases más polémicas de Jaime Rodríguez “El Bronco” (vía Animal Político):

  • En entrevista a la Jornada, en relación al tema de la toma de decisiones en el gobierno señalo: “ni mi vieja me va a influenciar para que tome alguna decisión”.
  • Cuando era candidato a la gobernatura del estado señaló que el era “el limón en las hemorroides de los políticos”.
  • A una líder de la CTM, el “Bronco” le dijo despectivamente “Quítate a la chingada pues”, mostrando esa actitud de “macho norteño” que a muchos les pareció hilarante durante su campaña, ya que causaba empatía con gran parte de la sociedad neoleonesa (hombres y mujeres) famosa por ser profundamente machista.
  • La cereza en el pastel fue cuando señaló  respecto al embarazo en adolescentes que “a una niña gorda no la quiere nadie”.

Hasta el momento el experimento independiente de “El Bronco” ha dejado mucho que desear, la inseguridad y la violencia en el estado ha aumentado considerablemente, así como la corrupción,demostrando que sus propuestas resultaron ser inviables y contraproducentes. En suma, sin rechazar categóricamente las candidaturas independientes, hay que decir que son engañosas, ya que por una parte se prestan mucho más a posicionamientos de tipo populista que apelan únicamente al carisma y a la empatía con las masas a partir de aspectos emocionales, ya que no hay un referente ideológico claro al cual relacionarlos y, por otra parte son representadas, muchas veces, por políticos tradicionales que no alcanzaron una candidatura dentro de un partido político, y que de la nada se presentan como representantes de la alternativa a la política de partidos, para decirlo de otra forma, los independientes en gran medida son más de lo mismo.

 

 

 

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