¿Cómo aseguran los ediles y alcaldes que tendrán dinero para el 2018?

Esta semana se aprobó, en lo general, el presupuesto del 2018. Las dos cámaras coincidieron (más o menos) en lo que se va a gastar en el año siguiente: elecciones, reconstrucción, gasto corriente, todo.  Sin embargo, ese dinero no tiene un destino fijo: se mueve y se va “etiquetando” conforme se acerca su uso.

El dinero presupuestado no tiene, aún, un destino determinado, menos el que se gastará en proyectos “especiales”, como infraestructura y el mantenimiento de la misma a lo largo y ancho del país. Cuando un alcalde o un edil de cualquier municipio promete “una escuelita”, una carretera o remodelar la iglesia del pueblo, requiere dinero que el municipio no tiene en sus arcas, por lo tanto, tiene que hacer una petición al congreso estatal o federal. (Vía: Reforma)

Ajá: como tú cuando tienes que renovar la licencia o quieres otras copias de tu acta de nacimiento, pero peor. Según el reglamento de trámites ante la Comisión de Presupuesto, los ediles “simplemente” tienen que escribir un oficio y entregarlo antes del cinco de noviembre para que sea considerado dentro del “etiquetado” presupuestal. ¿La realidad? Bueno, esa es otra.

Los ediles, según comentaron a Reforma, tienen que perseguir en directo a los diputados: córrele para el pasillo tal, córrele a las oficinas de cual, invitar comidas y hacer de todo lo que se les antoje y necesiten los legisladores, aunque sean del mismo partido, del mismo distrito y, a veces, hasta del mismo pueblo.

Cada vez quedan menos días para que este apartado de los trámites “pequeños” (pero vitales para las pequeñas comunidades) cierre. En medio de un cuerpo legislativo divido y enfrentado, quienes quedan en medio, haciendo cuanto pueden para cumplir sus promesas (o las de tres alcaldes anteriores). (Vía: El Financiero)

El presupuesto de cada año se reparte entre todos los estados y no se hace igualitariamente, sino equitativamente: de acuerdo a las necesidades de cada estado. Ojalá que el trámite, que podría darle una escuela a cientos de niños, llegue a tiempo.