Peña Nieto solo inaugurará simbólicamente el NAICM y su continuación dependerá del siguiente gobierno

A dos años de dar banderazo de salida al proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), los avances en la obra han sido muy lentos, actualmente el proyecto sigue en las fases preliminares y su costo ha aumentado en poco más de 15 mil millones de pesos de lo presupuestado originalmente pasando de 169 mil millones de pesos a 186 mil millones de pesos.

En ese sentido, los avances que se presentarán para el final del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto darán apenas para una inauguración simbólica del proyecto, es decir, presentará una obra gris. Según los planes, Peña Nieto mostrará avances significativos en la estructura del Edificio Terminal y la estructura completa de la Torre de Control, así como avances significativos en las pistas principales.

Según el Grupo Aeroportuario, se espera que el NAICM empiece a operar de manera total en el año 2020, sin embargo, a 3 años de esa meta el proyecto no lleva ni siquiera el 20% de los avances. Lo que más está retrasando la obra, según los ingenieros encargados del proyecto es el tratamiento que le están dando al suelo, el cual contiene grandes volúmenes de agua en el subsuelo.

Sin embargo, el proyecto que tuvo una inversión inicial de 169 mil millones  de pesos y que ha generado solo en sus primeras fases 10 mil empleos directos y 40 indirectos, corre peligro por la sucesión presidencial de 2018, ya que un fragmento de la oposición se ha posicionado en contra del NAICM y ha dicho que de ganar la presidencia cancelarán el proyecto.

Andrés Manuel López Obrador ha sido el principal impulsor de cancelar el proyecto aeroportuario de CDMX ya que ha dicho que de ganar la presidencia, cancelaría la obra y habilitaría el aeropuerto militar de Santa Lucía como terminal aérea comercial, es decir se tirarían a la basura los 107 mil millones de pesos que invirtió el gobierno federal (58% del costo total de la obra), además de las inversiones de los particulares que ascienden a poco más de 80 mil millones de pesos.

Después de los sismos, AMLO ha seguido insistiendo en que se cancele el proyecto, argumentando que esos recursos podrían destinarse a los damnificados del sismo y a los pobres de este país (como si el problema de la pobreza se resolviera entregando dinero a los pobres).

El senador del PAN, Víctor Hermosillo también criticó el proyecto pero en términos de sus dimensiones, ya que dijo, que hubiera sido más manejable un aeropuerto pequeño que sirviera como desahogo del que tenemos, es decir, construir un aeropuerto que no requiera cerrar el que tenemos.

Según legisladores del PAN y Morena, aún se puede cancelar el proyecto, ya que la obra tiene pocos avances y gran parte de los recursos se encuentran en un fideicomiso. El problema es que de tirar el proyecto se estaría tirando abajo no solo el dinero público ya invertido, sino también las inversiones de particulares que ascienden a unos 80 mil millones de pesos, sin mencionar los empleos directos e indirectos que ha traído consigo el proyecto.

Más allá de la politización del tema -normal en vísperas electorales- y de la opacidad que ha manejado el gobierno respecto a este proyecto, hay que decir que un nuevo aeropuerto es necesario para la ciudad, no solo porque el actual ya no se da abasto, sino porque nuestro aeropuerto en realidad es una terminal de alto riesgo que no cumple con los mínimos estándares de seguridad, ya que se encuentra, literalmente, en medio de una zona urbana, lo cual implica un riesgo latente para miles de personas que habitan en los alrededores de este.

En ese sentido, construir una terminal aérea que esté fuera de las zonas densamente pobladas es una opción viable y necesaria siempre y cuando se opere de manera transparente. Finalmente, el proyecto es una inversión a largo plazo que traerá una derrama económica importante para la ciudad y los municipios aledaños a este; de nuevo, el problema no es el proyecto en sí, sino la operatividad de este, la exigencia en consecuencia es contra la opacidad y la falta de transparencia, problemas que van más allá de la coyuntura y la inmediatez de las rentas electorales.

El sitio Sin Embargo presentó tres entregas respecto al NAICM, más allá de sus posicionamientos editoriales, presentan cifras bastante interesantes y útiles más allá de su interpretación, aquí los artículos:

El NAICM es un llano pelón que ya se chupó, a espaldas de todos, el mismo dinero que costará el 19-S

EPN no terminará para 2018 el NAICM, su “proyecto estelar”; heredará deuda y obra negra

Senadores del PAN ven ocioso el NAICM, como AMLO, y se preguntan si se puede frenar y si hay plan B