México, un paraíso para el lavado de dinero

La seguridad en México no va a mejorar si los recursos de procedencia ilícita siguen fluyendo libremente en nuestro sistema económico. Después de años de llevar a cabo una estrategia que da prominencia a lo militar se ha demostrado no ser la solución al problema, ya que aunque se fragmentan las organizaciones criminales, estas al final no se debilitan, ya que siguen contando con liquidez constante, lo que les da la capacidad de seguir operando.

El problema de la inseguridad y la violencia causada por el crimen organizado seguirá presente si no se ataca la dimensión financiera. Es decir, el crimen organizado no se debilitará si sigue contando y disponiendo de un flujo constante y cuantioso de recursos financieros.

Para darnos una idea de este problema, un estudio de Global Financial Integrity señaló que México es el tercer país del mundo en donde más fluyen recursos de procedencia ilícita. De hecho, nuestro país se ha vuelto un paraíso para el lavado de dinero, a pesar de que las autoridades se jactan de tener controles estrictos para detectarlo y evitarlo ¿otra estrategia fallida?

Según esta investigación, solo de 2004 a 2013 se estima que fluyeron cada año alrededor de 53 mil millones de dólares cuya procedencia es ilícita. Como decíamos, esa suma coloca a México como el  tercer país con mayor circulación de ese tipo de recursos, solo detrás de China, con 139 mil millones de dólares y de Rusia con un flujo de  105 mil millones de dólares.

Para dar una proporción del volumen de recursos ilícitos que fluyen en el mercado mexicano: cada año circula lo equivalente al 5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Sin embargo, cifras no oficiales señalan que el problema es mucho más grave, ya que estiman que cada año se movilizan más de 60 mil millones de dólares; la proporción de esta cifra con los bienes incautados es abismal.

Según información de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), de 2013 a la fecha han aumentado exponencialmente los reportes de operaciones inusuales por parte de las instituciones financieras. En 2013 estos reportes ascendían a 75 mil 500, mientras que en 2016 llegaron a 168 mil; como podemos ver, en 3 años los reportes aumentaron en más del 50%. Por otra parte, los reportes que fueron considerados como preocupantes pasaron de 122 en 2013 a 248 en 2016, de  nuevo se duplicaron en el mismo periodo.

Por el contrario, las cifras de bienes y recursos de procedencia ilícita incautados en el país en radicalmente baja respecto a los recursos que fluyen, entre 2015 y 2016 el gobierno mexicano aseguró 237 millones de pesos y 4.2 millones de dólares. Como podemos ver, nuestro país es un verdadero paraíso para el lavado de dinero, sobre todo por la fragilidad e ineficiencia de nuestro sistema de justicia, ya que a pesar de que se levantan reportes, denuncias y averiguaciones, estas no son fructíferas en términos de incautación de bienes y recursos, así como de detenidos por estos delitos.

Para darnos una idea de la ineficiencia e ineficacia de las autoridades encargadas de impartir justicia, entre 2015 y 2016 se iniciaron 184 averiguaciones previas relacionadas a lavado de dinero, de estas solo resultaron detenidas 27 personas, de las cuales solo 15 recibieron una sentencia. Los estados de la república en donde se concentran las mayores investigaciones relacionadas a este delito son: Ciudad de México, Jalisco, Tamaulipas, Sinaloa, Sonora y Baja California.

El primer lugar nacional en investigaciones sobre lavado de dinero lo ocupa Ciudad de México con un total de 273 en 2016. Las demás entidades con mayores investigaciones relacionadas a este delito son bastiones de los principales cárteles que operan en el país. Sin embargo es Jalisco el que ha aumentado las investigaciones nacionales e internacionales, ya que el cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha sido la organización criminal que más ha crecido y más se ha expandido en los últimos años.

Como podemos observar, el tema de la inseguridad y la violencia está fuertemente relacionado a la economía de las organizaciones criminales. La capacidad de movilización y operatividad de estas organizaciones criminales depende de la disponibilidad de recursos que tengan estas organizaciones, así que mientras el país no resuelva el problema del flujo de recursos de procedencia ilícita, no podrá mermar a estos grupos y seguirá inmerso en una estrategia militar que ha traído más problemas que los que ha resuelto. (Vía: El Financiero)

 

 

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