El gobierno aumenta gasto y la economía no crece

Sin duda esta administración se ha caracterizado por aumentar considerablemente el gasto público, sin embargo este incremento no se ha traducido en un impulso a nuestra economía, la cual ha crecido a un ritmo muy bajo.

De hecho, la deuda respecto al Producto Interno Bruto (PIB) llegó el año pasado a niveles riesgosos, de más del 50% del PIB, que tuvo como consecuencia que las principales calificadoras, como S&P y Fitch, bajaran la calificación crediticia del país.

Dichas medidas encendieron las alarmas del gobierno, quien tuvo que hacer recortes presupuestales en áreas como educación, salud, cultura y ciencia y tecnología para poder sanear las finanzas públicas y reducir los riesgos y así recuperar las evaluaciones positivas.

Sin embargo, el gasto público neto ha ido aumentado de manera sostenida a pesar de los recortes, de 2012 a 2016, el gasto neto pasó de 25.9% a 27.4% en proporción del PIB, cifra no vista desde 1990. Por el contrario, el crecimiento económico se ha estancado en un promedio de 2.6% anual, a pesar de que el actual gobierno pronosticó una expansión de entre el 3 y el 4% anual por la implementación de las reformas estructurales.

Según análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el poco dinamismo de nuestra economía se debe a que este gobierno ha invertido muy poco en infraestructura, lo cual ha impactado a la economía debido a que es ese rubro el que garantiza mayores inversiones en el mediano y el largo plazo.

De hecho, el gobierno ha invertido cada vez menos, de 2012 a 2016 el gobierno redujo su inversión fija bruta en un promedio del 4.8%, lo que impactó en el crecimiento en un 0.22%. Por otra parte, el gasto gubernamental aumentó en el mismo lapso 1.4%, lo que aportó un crecimiento de 0.32%; como podemos ver, el gobierno gasta mal e invierte mal.

Todo lo contrario ha sucedido con la inversión en el sector privado, el cual creció en el mismo lapso a un promedio del 2.8%.

El gasto del gobierno fue aumentando desde la década pasada a raíz de los ingresos que tuvo el gobierno por los altos precios del petróleo. Dichos recursos acabaron yendo a gasto corriente y a gastos de operación de política social, es decir, no se invirtió en proyectos productivos. Según el Banco de México, la inversión pública se ha desplomado 45% de 2009 al primer semestre de este año. (Vía: El Financiero)