¿Cómo podemos ayudar sin dañar las economías locales?

Después del sismo del pasado 19 de septiembre se activó una etapa de emergencia en las zonas afectadas en la cual hubo un sinnúmero de donativos de artículos de primera necesidad, equipo médico y de rescate, con el fin de cubrir la contingencia. Estos actos de solidaridad permitieron que las zonas de desastre se abastecieran para apoyar, tanto al personal de rescate, brigadistas y voluntarios, como a la población damnificada.

Vimos que las necesidades de cada zona afectada eran distintas, unas requerían equipo médico, otras comida enlatada y otras artículos de higiene personal. Estos donativos han sido de gran utilidad en esta etapa de de emergencia y contingencia, sin embargo, el flujo de víveres poco a poco tendrá que ir disminuyendo para dar paso a la activación de las economías locales, lo cual no significa que ya no se necesitará ayuda, solo que está será de productos mucho más específicos.

Es decir, en el mediano plazo, la ayuda que se envíe a las zonas afectadas ya no será de artículos de primera necesidad, sino de productos mucho más especializados, piénsese por ejemplo en fórmulas para alimentar bebés o en medicamentos mucho más específicos; de hecho el dinero puede ser el mejor donativo, ya que las organizaciones o instituciones encargadas de llevar ayuda pueden invertirlo en productos que los damnificados necesitan específicamente.

Como decíamos, las economías locales tienen que reactivarse, la única forma de hacerlo es mediante la activación del comercio y, en consecuencia, del consumo. Por lo tanto, es es necesario que se reabran los negocios para que el consumo y el abastecimiento de las personas provenga cada vez más de actividades comerciales y no a través del altruismo.

“El dinero puede ser el mejor donativo”.

Hay que tomar en cuenta que puede resultar contraproducente mantener inactivas las actividades económicas de las zonas afectadas, ya que finalmente, los subsidios en especie y el altruismo, a mediano y a largo plazo puede acabar por quebrar las economías locales.

Esto quiere decir en última instancia, que hay que dejar operar a la normalización, pero cuidado,cuando nos referimos a normalización no nos referimos a una connotación moral relacionada a los valores de indiferencia y desmemoria, sino a una condición inherente al funcionamiento de toda sociedad y sobre todo al mundo de vida cotidiana, el cual tiende al ordenamiento, ya que no puede operar bajo una completa contingencia.

Parte de esa normalización, por tanto, tiene que ver con la reactivación de la economía, pero esto no solo refiere a la activación del consumo, sino, en la medida de lo posible, a la reanudación de las actividades económicas, lo cual facilitará el flujo de dinero, bienes y servicios. En ese contexto, el altruismo se vuelve verdaderamente útil, en el sentido de que sirve para atacar problemas mucho más focalizados.

“Reactivar la economía local es la meta”.

En las etapas posteriores a la emergencia, la ayuda debe servir como un medio que llene los vacíos dejados por la emergencia, finalmente no se trata de paralizar y destruir las economías locales, sino de impulsarlas en su propia reconstrucción y reconfiguración. De tal manera, si tu intención es donar, es importante que te informes sobre las necesidades específicas de cada comunidad, con el fin de que tu ayuda finalmente resuelva un problema.