¿De qué tamaño es la crisis de las drogas “legales” a nivel mundial?

Los opioides (también conocidos como opiáceos) son los medicamentos que ayudan a mitigar el dolor, puede ser desde la anestesia que se utiliza en una operación, los analgésicos para la recuperación, pero también la heroína y la morfina. Su uso está regulado por tratados internacionales y por normas de cada país.

Pero no todo el mundo tiene acceso igualitario a estos medicamentos, de hecho, para nuestro vecino del norte se ha vuelto un verdadero problema de adicción, mientras en otros países, la personas deben tolerar el dolor toda su vida.

La mayoría de los opioides se suministran con una receta médica, como en el casos de la oxycodona y a codeína, pero otros sólo se obtienen de manera ilegal, como la heroína. 

Crisis de adicción en Estados Unidos

En octubre, Donald Trump firmó un memorandum en el que declaraba como emergencia de salud pública la adicción a opioides en todo Estados Unidos, esta declaración no incluía más recursos para combatir la adicción de miles de estadounidenses o prevenir los altos índices de muertes por sobredosis, sino que planteaba redirigir los recursos federales. (Vía: Reuters)

Muerte por sobredosis: la epidemia de drogas en EEUU

En 2015, en Estados Unidos murieron más de 33,000 personas por sobredosis de algún tipo de opioide, según datos, del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Es decir, cada día murieron 91 estadounidenses debido a una sobredosis.

Contraparte: dolor y agonía 

Un estudio publicado en la revista The Lancet reveló que en países en vías de desarrollo los suministros de opioides son muy limitados, es decir, millones de pacientes no tienen acceso a cuidadnos paliativos y tienen que enfrentar el dolor de manera crónica. (Vía: BBC Mundo)

A manera de ejemplo, entre quienes tienen que soportar el dolor y quienes generan una adicción, a los estadounidenses se les receta seis veces más medicamentos de este tipo, respecto a los franceses o portuguesesEn México el consumo anual de morfina es de 0.01 mg per cápita, en Estados Unidos es de 29.5 mg per cápita.

https://twitter.com/TheAtlantic/status/920785551053246464

Otro dato importante es que alrededor de 35.5 millones de personas viven condiciones de dolor crónico, para el cual no existe cura; además, 25.5 millones de adultos y 2.5 millones de niño mueren cada año en condiciones de dolor extremo físico y psicológico. 

El estudio realizado por 61 expertos de salud de 25 países, reveló que en la mayoría de los países donde se restringen el acceso a este tipo de medicamentos  no tiene que ver con los costos económicos, sino, con una “regulación excesiva” que afecta, mayoritariamente, a poblaciones de bajos recursos. 

“El hecho de que estos medios poco costosos y esenciales se le nieguen a la mayoría de pacientes en países de bajos y medianos ingresos y, en particular a la gente pobre, es un falla médica, pública y moral“, explican los médicos que realizaron el estudio.

Algunas de las enfermedades que son tratadas con esta clase de paliativos son el VIH, el cáncer, enfermedades coronorias, lesiones y demencia. 

La Asociación Internacional de Hospicios y Cuidados Paliativos distingue cuatro factores que obstaculizan el acceso a opioides en Latinoamérica:

1) la falta de conocimiento y actitudes equivocadas acerca del dolor y los opioides;

2) políticas y legislaciones que regulan los medicamentos fiscalizados excesivamente restrictivas;

3) barreras y fallas en el sistema de requisición y distribución de medicamentos fiscalizados, y

4) alto costo de algunos medicamentos para el tratamiento del dolor y la falta de cobertura de los analgésicos opioides en los formularios nacionales

México: tratamientos limitados contra el dolor

De acuerdo a la Global Opioid Policy Initiative, el uso de opioides en México está sobreregulado, pero para el licenciado Luis Enrique Rosas Luengas, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), se trata de un “sistema de regulación que sobreregula sin regular”. (Vía: Animal Político)

En su artículo “El dolor de la política prohibicionista mexicana”, detalla que la Ley General de Salud (LGS) permite el uso de opioides en situaciones críticas o terminales, hay un vacío normativo en otros usos, es decir en pacientes que necesitan tratamientos paliativos.

Otra de las críticas a la LGS es el proceso burocrático al que se enfrentan médicos y pacientes, por ejemplo las recetas para prescribir estos medicamentos requieren una autorización de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). 

La organización “Tómatelo a Pecho”, especializada en cáncer de mama, calcula que de los más de 80 mil pacientes que cada año mueren en México por cáncer o VIH, al menos 65 mil lo hacen con dolor.

En 2014 hubo una crisis de desabasto de morfina en todo el país, ningún paciente pudo accder a este fármaco, salvo quienes se atendieron en el sector privado, en donde el costo se eleva hasta tres veces más.

Sin duda es una desigualdad compleja, pues no sólo es el acceso a una vida digna, sino que, incluso, entre México y Estados Unidos los opioides son un problema de crimen organizado.

¿A costa de qué se puede garantizar una vida sin dolor: en el norte se tienen miles de muertes por sobredosis, en el sur a miles de personas con dolor hasta sus últimos días?

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