Un fantasma recorre Europa: el fantasma del sarampión

Por siglos el sarampión fue un enemigo letal de la humanidad. Su mera mención era capaz de causar escalofríos y, si entrabas en contacto con un enfermo, había un 90% de probabilidades de que te contagiaras del virus.

“El sarampión es el mayor asesino prevenible de infantes en el planeta”.

La invención de la vacuna contra el sarampión arrinconó por décadas al temible virus al grupo de enfermedades que parecían solo un mal recuerdo en los libros de historia. Sin embargo esta aparente seguridad está por cambiar ante el furtivo regreso del sarampión en Europa. ¿Cómo una de las zonas más prosperas del mundo está a la súbita merced de un virus que tiene vacuna? 

El último embate entre el sarampión y Europa ocurrió en Portugal, donde el gobierno ha admitido que se ha perdido la inmunidad de grupo frente al virus. La inmunidad de grupo es el efecto colateral de tener a suficientes personas vacunas contra una enfermedad; si el número de vacunas es suficiente, no solo se protegen a ellas: también protegen a aquellos que por diversas razones no recibieron un pinchazo benéfico. (Vía: Microsiervos)

Para que la inmunidad de grupo sea efectiva, los individuos vacunados deben igualar o superar el 95% de la población. Sin embargo, en algunos rangos de edad en Portugal, el porcentaje de vacunación es apenas del 77% de la población. (Vía: Gobierno de Portugal)

Enfermedades infecciosas como esta son prevenibles pero, hasta la fecha, no han sido erradicadas por completo. Anualmente, según la OMS, el sarampión cobra más de 100 mil vidas alrededor del mundo. Además, es el mayor asesino prevenible de infantes en el planeta.

Su letalidad es más que comprobada y sus secuelas puede ser temibles, pero de nada sirve tener a la mano el arma para prevenir la enfermedad si la gente opta por no vacunarse. En este caso la irresponsabilidad personal tiene consecuencias en la comunidad y gracias a que los índices de vacunación han retrocedido en Europa, el sarampión tiene una ventana de oportunidad.

Indices de vacunación contra el sarampión en Europa en abril del 2017

“Los antivacunas comprometen por creencias la salud de sus hijos y de toda la comunidad”.

Ahora mismo, casi una docena de países de Europa han perdido la inmunidad de grupo. Hay dos principales explicaciones a este fenómeno; por un lado están los sistemas de salud ineficientes que no cubren adecuadamente la demanda de vacunas. (Vía: Microsiervos)

El caso portugués es llamativo pues hace escasamente un año la OMS había declarado que el país había logrado erradicar al temible virus. Solamente durante la primera mitad del 2017 se registraron más casos de sarampión en Portugal que en toda la década anterior. (Vía: El Mundo)

Este 2017, un brote de sarampión registrado en Rumania ha sido señalado como el posible culpable de que se registraran casos en países tan distantes como España, Suiza y Ucrania. De ese brote 12 países europeos resultaron afectados. En Portugal fue particularmente sonado el caso de una joven que murió luego de haber estado en contacto con una bebé infectada en una sala de espera. Ni la fallecida ni su familia estaban vacunados. (Vía: ABC)

Pero, por el otro lado, está la moda de los antivacunas, gente que cegada por las creencias es capaz de comprometer la salud de sus hijos y de toda la comunidad. Sus opiniones son tan soberbias como ignorantes: se basan en estudios erróneos y falseados o en creencias insostenibles como que no vacunar a sus hijos es “más natural” o “fortalece el sistema inmune”. (Vía: El País)

Mientras muchos países en vías de desarrollo dependen de la escasa ayuda internacional para paliar su falta de medios para vacunar a su población, en países de primer mundo de Europa la gente prefiere no vacunarse por un desdén mortal.

Maurice R. Hilleman, creador de la vacuna contra el sarampión, murió en 2005 sabiendo que había salvado literalmente millones de vidas con su creación. ¿Hubiera imaginado que pocos años después ese virus que parecía herido de muerte podría volver gracias a la ignorancia?