Ahora no vacunan a sus perros ‘porque les da autismo’, ¿de dónde salió el mito antivacunas?

A veces pareciera que no merecemos ninguno los grandes descubrimientos científicos: la última moda en el movimiento antivacunas es no vacunar a sus perros. Y sí: es casi tan grave como no vacunar a tus propios hijos.

Si tu perro tuviera autismo, no podrías notarlo

La criminal irresponsabilidad ha empezado a ser reportada por veterinarios de Brooklyn donde los dueños de las mascotas se rehusan a vacunar a sus perros alegando que estos podrían adquirir otras enfermedades o (la vieja confiable) volverse autistas. (Vía: Brooklyn Paper)

Sin embargo, la negligencia no es exclusiva de los estadounidenses: en páginas que promueven pseudociencia también abundan “pruebas” de cómo presuntamente las vacunas provocan autismo en perros.

En la página Argentina sin Vacunas, por ejemplo, combinan arbitrariamente publicaciones científicas con otras que son mera propaganda: usan una investigación seria sobre trastornos caninos semejantes al autismo humano.

Pero, ojo, cuando “demuestran” que esto se debe a las vacunas lo único que ofrecen es humo: artículos en publicaciones que no tienen prestigio ni rigor; supuestos experimentos y artículos que no pueden rastrearse; incluso directamente lanzan opiniones disfrazadas de hechos.

https://twitter.com/sneeetches/status/892512819404517376

Paradójicamente, uno de los veterinarios norteamericanos que reportó el aumento de dueños irresponsables que se niegan a vacunar a sus mascotas aclaró que si sus perros efectivamente fueran autistas muy probablemente no lo notarían. (Vía: Slate)

¿Que sí notarían? El aumento de enfermedades perfectamente controlables como la rabia. Como en el caso de los movimiento antivacunas humanas, los grandes perjudicados de no vacunar son los grupos que los dueños y padres desinformados dicen proteger. (Vía: AOL)

El Sarampión Contraataca 

Hace no mucho, el sarampión se había vuelto una rareza médica. A finales de la década de los noventa era más que extraño que se reportaran casos de dicha enfermedad en Europa.

El paulatino regreso de brotes de sarampión está relacionado con el auge del movimiento antivacunas; y las consecuencias casi siempre son mortales. A finales del año pasado se registró un brote en Rumania que ya dio al vuelta a Europa: a partir de ese brote, se han registrado caso relacionados desde Portugal hasta Ucrania, desde Irlanda hasta Italia.

De 3 mil 500 casos registrados en Rumania, 17 personas han muerto. De los más de 20 casos registrados en Portugal, del otro lado de Europa, uno ya tuvo un desenlace letal. ¿Cómo una enfermedad prácticamente erradicada pudo tener un regreso fulminante? (Vía: ABC)

¿De dónde salió el mito del autismo y las vacunas?

La actual moda de no vacunar a los perros es apenas el último embate del movimiento antivacunas. La gran duda es, ¿en qué momento alguien relacionó el autismo con las vacunas? En 1998 el médico inglés Andrew Wakefield publicó la investigación que originó el nocivo mito.

Publicada en la revista the Lancet, Wakefield y su equipo presentaron los caso de doce niños que habían desarrollado autismo, presuntamente, luego de haber sido vacunados.

En sus conclusiones Wakefield lanzó una hipótesis que lo perseguiría hasta hoy: una hipotética “relación causal” entre la vacuna triple viral (rubeola, paperas, sarampión) y el autismo de los doce niños.

Aunque Wakefield apenas lanzó una sugerencia, eso fue suficiente para que el número de vacunaciones de triple viral descendieran en Inglaterra.

Pronto, los índices de vacunación empezaron a bajar en el resto de Europa. Podrían decirse que múltiples padres se contagiaron de un virus específico: la ignorancia.

En Estados Unidos el enemigo imaginario de los padres fue el timerosal, un componente que había dejado de estar en las vacunas hacía años y aún así fue señalado como el supuesto culpable del aumento en los casos de autismo.

Múltiples estudios desmintieron ambas vertientes del mismo mito. Sin embargo, las pruebas presentadas por las autoridades y la comunidad científica surtieron poco efecto en padres enceguecidos por el temor. (Vía: BBC)

¿Hay más autismo?

Por un lado, es comprensible aunque no justificable la actitud de sus padres; el cariño y la preocupación que profesan por sus hijos son legítimos, no así los medios que usan para demostrarlo.

De estos grupos se aprovechan muchos charlatanes y oportunistas, pero el mayor enemigo de estos padres es un problema de percepción: ninguno de sus desatinos sería posible sin un letal pero bien conocido sesgo de confirmación.

El sesgo de confirmación ocurre cuando se discrimina la información dando mayor relevancia a la que parece confirmar nuestras creencias. Pero, al final del día, siguen siendo creencias: los niños no vacunados pueden morir de sarampión de la misma forma en que Wakefield fue inhabilitado para ejercer la medicina: esos son hechos.

De la misma forma podemos tratar el autismo. Hecho: hay más diagnósticos de autismo que antes. ¿Es una epidemia? ¿Es el medio ambiente? No necesariamente: muchos sugieren que el criterio para definir el autismo es laxo y simplemente ahora diagnosticamos de forma distinta; casos que ahora se consideran autismo hace años ni habrían sido diagnosticados. (Vía: Autismo diario)

Pero, ojo: en este rubro no hay respuestas definitivas. Los motivos detrás del aumento de casos de autismo siguen en el campo de las hipótesis, no de los hechos.

¿Tú patentarías el Sol?

Un logro científico puede volverse inútil si no puede ser apreciado por la sociedad. ¿Qué dirían Jenner y Pasteur al ver que uno de los más espléndidos inventos de la humanidad pasa por una ola de descrédito basada en la mera superchería disfrazada de razón?

Tras salvar miles de vidas con sus investigaciones médicas, a Jonas Salk le preguntaron una vez por qué no patentó la vacuna contra la polio. Ciertamente, podría haberse vuelto millonario a cambio de cobrar regalías por su descubrimiento.

Su vacuna se mantuvo libre de registro con el fin de que todos pudieran acceder a ella de forma masiva. Sin embargo, en lugar de dar muchos argumentos, cuando le preguntaron “¿Por qué no patentaste la vacuna?”, él sólo respondió “¿Tú patentarías el Sol?”

El Sol alumbra a todos por igual cada día, incluso a los que se se esfuerzan en cerrar los ojos.

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