El lago de Chapala, una larga historia de “descuidos”

El lago de Chapala, en el estado de Jalisco, es el cuerpo de agua más grande del país, lo alimentan varios ríos, pero el principal es el Lerma, que nace cerca de la Ciudad de México y cruza todo un largo camino (por el que pasa por granjas, peleteras, industria petroquímica y otras fuentes de contaminación) hasta llegar al lago y vaciar en él sus aguas. La contaminación, dado el tamaño del lago, está focalizada, pero, dado que buena parte de la población se alimenta de la pesca en el lago, podría significar un problema de salud grave.

Desde comienzos del 2007, un grupo internacional de científicos comenzó un estudio para determinar si los peces de los que se alimentan miles de habitantes de la zona son peligrosos para su salud, y, lo que comenzó siendo sólo un estudio clínico, fue desarrollándose hasta convertirse en un programa social completo (y complejo) que busca empoderar a las madres y educar a las comunidades respecto a su propia alimentación, el cuidado con los agentes tóxicos y el mejor cuidado del ambiente, el “Proyecto Chapala“. (Vía: Harvard Gazette)

A través del análisis de muestras de agua, lodo, peces y muestras clínicas de los voluntarios chapalenses, el equipo, conformado por médicos y expertos en salud pública de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y de Harvard llegaron a una conclusión compleja: por una lado, el agua del lago está contaminada en niveles peligrosos, restos de plomo, mercurio y metales que no ocurren naturalmente en la zona (como el tungsteno y molibdeno, utilizado en industrias que vacían sus desechos al río Lerma sin la acción de ninguna autoridad para evitarlo) han puesto en peligro a muchos habitantes de la zona, pues, si bien no consumen el agua, sí la usan para riego, baño y limpieza, y la presencia de mercurio en peces que se alimentan en el fondo del lago (como la carpa, ampliamente consumida por su bajo costo) sí resulta peligroso particularmente para las mujeres embarazadas y las madres en periodo de lactancia. Sin embargo, informó Felipe Lozano-Karsen, especialista en salud pública de la UdeG, los niveles de contaminantes en otros peces no resultan peligrosos para el consumo humano. (Vía: Organización de Estados Iberoamericanos)

Las noticias al rededor de la contaminación del principal lago del país han circulado desde 2012 ya como un tema de preocupación debido al poco cuidado que autoridades, como la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa), han hecho a las industrias contaminantes que utilizan el río Lerma como desagüe. Sin la supervisión (y sin recursos para el cuidado de la población), Lozano-Karsen y su equipo han reportado que se han incrementado exponencialmente los casos de síntomas de daño renal en los pobladores de la zona: de un estudio (parte del Proyecto Chapala) realizado a 950 personas, por lo menos 270 mostraron síntomas o enfermedades desarrolladas de daño renal. (Vía: El Universal)

Con la evidencia acumulándose y las vidas de miles de personas en peligro (“al menos” su derecho a una vida plena), ¿qué nivel de gobierno actuará para aliviar un problema que ya tiene años desarrollándose?