Aunque no hay vuelta atrás con derechos ganados, Arriola y Barrales debatieron

En el cierre de precampañas, Mikel Arriola salió del clóset de la ultraderecha, “rechazando” el matrimonio igualitario, la adopción homoparental, el aborto y la legalización del uso recreativo de la marihuana. En ese mismo cierre, “invitó” a un debate a las otras dos precandidatas de los partidos de izquierda: Sheinbaum y Barrales.

La noche de ayer se le cumplió el caprichito a Arriola. En su programa en Foro TV, Si me avisan no vengo, Joaquín López-Dóriga invitó a los tres candidatos: Sheinbaum rechazó la invitación (y le dejaron el asiento vacío, en un recuerdo directo al debate del 2012) y tanto Barrales como Arriola llegaron con sus coordinadores de campaña.

Lo que parece que Mikel no entiende una y otra y otra vez es que, en México, los derechos que ya han sido otorgados no pueden retirarse. La Ciudad de México no sólo ya legisló cada uno de los temas que quiere “poner a discusión”, sino que YA ESTUVIERON A DISCUSIÓN.

Tan lo estuvieron, que los debates por el matrimonio igualitario fueron el semillero de grupos fascistoides, como el Frente NAZIonal por la Familia. Tan ya se discutió que ese diálogo acabó de alejar al Gobierno de la CDMX de la Iglesia católica, tras los comentarios semanales del ex cardenal Norberto Rivera.

En la mesa de debate, tanto Arriola como Caso (su coordinador de campaña) repitieron ad nauseam dos falacias: primero, que las opiniones personales son “importantes” para una campaña y que es necesario el acuerdo de la mayoría de la población para garantizar (más bien, ellos repetían otorgar) derechos de las minorías.

En el otro lado, Alejandra Barrales no podía dar una. No supo responder en ningún momento y, aunque tenía frases bastante demoledoras, éstas se perdían entre constantes repeticiones de su currículum y su “experiencia” al frente de la Ciudad.

Sin embargo, Raúl Flores Coy, presidente del PRD en la CDMX, repitió en varias ocasiones (con una cara de no entender qué estaba haciendo en un debate de 1996) que la discusión no tenía lugar, ya que eran derechos garantizados.

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El equipo de Arriola puede estar armando una estrategia electoral para ganar el voto de las derechas en la Cuidad, apoyando abiertamente (como “posición personal”) varias de sus posturas más radicales. Sin embargo, en las encuestas pasa poco más que desapercibido.

¿Podría ser, acaso, una estrategia para generar tensión dentro de la alianza PAN-PRD, o para generar una plataforma nacional: “el PRI es tan abierto que acepta a los más retrógradas, ¡ven!”?

La insistencia de Mikel y Caso respecto a las “posiciones personales” de Barrales respecto a los temas que se debatían, eso sí, sigue una herramienta retórica y política que la derecha ha usado hasta el cansancio: querer equiparar creencias y posturas morales y políticas con políticas públicas.

Las últimas tienen que ser pensadas para todos: sin importa preferencias sexuales, raza, clase social, lengua, educación, situación económica… Por ello, garantizar los derechos plenos de todos requiere no sólo leyes, sino programas y propuestas públicas. Las primeras son eso: ideas personales que pueden (pero no deberían) influir en las decisiones de gobierno, pues no todas las creencias personales tienen el mismo alcance ni el mismo efecto entre los gobernados.

Primer debate de candidatos a CDMX, Arriola y Barrales
Primer debate de candidatos a CDMX, Arriola y Barrales en Foro TV

Por lo pronto, ya ocurrió el primer debate entre dos candidatos para la gubernatura de la Ciudad de México. Por lo pronto sabemos en qué lado del espectro ideológico se encuentran dos, aunque la Constitución, la jurisprudencia y el sentido común estén en contra suya.

Por: Redacción PA.