49 años del 2 de octubre: memoria de una lucha estudiantil

A casi medio siglo del movimiento estudiantil de 1968, ¿qué recordamos los jóvenes de hoy en día? Lo primero que llega a nuestra mente son las imágenes del 2 de octubre cuando, bajo el gobierno de Díaz Ordaz, estudiantes fueron abatidos por militares en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco pero es necesario y urgente recordar el movimiento no desde la sangre y el temor, si no, desde la herencia de una juventud organizada, el derecho a disentir y la memoria como forma de hacer frente a la violencia.

 

Con el 68 da comienzo, y en forma multitudinaria, la defensa de los derechos humanos en México. Carlos Monsiváis

 

Un ejemplo de juventud organizada

El movimiento de 1968 es recordado con un movimiento donde no sólo estudiantes tomaron conciencia de la represión a sus compañeros de la vocacional 2 y 5, si no que más tarde, académicos se unirían a las protestas y el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra,  apoyaría la organización de estudiantes universitarios.

Fue una  juventud que durante casi tres meses se expresó en marchas gigantescas tomando las calles y plazas de la ciudad, hizo brigadas informativas, encontró en las asambleas otras pedagogías para construir conocimiento y plasmó en volantes y carteles las demandas que necesitaba conocer la población. Una juventud organizada y apoyada por periodistas, intelectuales y trabajadores.  (Vía: La Jornada)

 

El derecho a disentir 

Lograr reconocer los abusos de poder, saber que dentro de un sistema escolarizado existen otras formas de organizarse y relacionarse. Tomar conciencia de que una formación universitaria está ligada a nuestro contexto social, político e histórico. 

Paradójicamente ante uno de los actos más sangrientos de represión, la sociedad mexicana ganó libertad de expresión, libertad de ocupar el espacio público de interrumpir nuestra normalidad para no estar de acuerdo con el mal gobierno y el abuso de poder.

A partir del 68 nos quedó claro que podemos protestar y no quedarnos callados; salir a las calles, marchar y ocupar un espacio público; nos quedó claro que el estado siempre ha tenido el poder de ser violento y de atemorizarnos. 

En el 68, las mujeres formaron contingentes numerosos, ingresaron con fuerza en casi todos los ámbitos de la vida pública, lo cual fue un logro histórico en un país con las tradiciones machistas de México. (Vía: Letras Libres)

https://twitter.com/DemingWrq/status/914994048909348864

 

La memoria contra el miedo

¿Recuerdas qué tipo de analogías se realizaban cuando los jóvenes y las sociedad civil salió a protestar por la desaparición de los 43 estudiantes?, ¿recuerdas que comenzaron a circular mensajes que evocaban la ‘matanza del 68’ y que parte de ese discurso paralizó a quien se negaron a ver la fuerza de un movimiento estudiantil?

Más allá de una especie de ‘trauma’, la rabia y el dolor con la que se recuerda el 2 de octubre hace de la memoria una herramienta viva en favor de, no sólo de los jóvenes que se organizan, si no, de la sociedad que desde la empatía por ser testigos de un acto injusto, una catástrofe natural o una crimen de estado, se une contra los abusos de quienes detentan el poder.

“Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordamos
hasta que la justicia se siente entre nosotros”. 

Escribe Rosario Castellanos en su “Memorial de Tlatelolco”, y nos recuerda que nuestros recuerdos pueden defender la dignidad humana de quienes ya no están.