Caos en reconstrucción demuestra que no estamos preparados para otra emergencia

A diferencia de la forma en que países como Indonesia, que enfrentó la emergencia ante un tsunami, y Chile, que hizo lo propio con un terremoto, en México no existe una estrategia para la reconstrucción. Así lo revela el estudio Reconstrucción 19-S del Centro de Investigación y Docencia Económicos (CIDE) sobre mecanismos de vigilancia, transparencia y rendición de cuentas de fondos federales, estatales y privados para los damnificados por los sismos de septiembre pasado.

Liliana Veloz Márquez, directora ejecutiva de la Red por la Rendición de Cuentas y maestra en Administración y Políticas Públicas, declaró que el proceso de reconstrucción es un caos: nuestro país debería seguir los ejemplos de otros países y sus estrategias para hacer frente a las emergencias. “Son algunos principios rectores que nosotros suscribimos y consideramos que para México debe ser igual: eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas, cooperación entre los actores, comunicación y participación ciudadana”.

“En el caso de México, no estamos logrando ni aplicar los recursos de manera eficaz y eficiente, no se está transparentando, no se ha generado un buen mecanismo de rendición de cuentas, hay pocas instancias de cooperación entre lo privado y lo público“.

Veloz Márquez señaló que una de las conclusiones del estudio es la creación de un organismo independiente, similar a la Comisión que surgió en la Ciudad de México, en la que no sea el gobierno el único presente: “Que vaya acompañado también del gobierno federal, de gobiernos locales y mucha vigilancia ciudadana y participación incluso de alguna representación de los propios afectados“. (Vía: Aristegui Noticias)

De acuerdo con la investigación, actualmente existen cinco fondos públicos federales en operación: cada uno con su propio administrador, criterios específicos para seleccionar a los beneficiarios y planteamientos para distribuir los fondos. No existe un ente que los coordine a todos, por lo que no hay manera de evitar que los fondos se dupliquen ni es posible enfocarse en las zonas de atención prioritaria.

Mauricio Merino, profesor e investigador del CIDE, declaró que “es imposible saber cuánto dinero se está destinando a las labores de reconstrucción. No hay una cifra, hay una imposibilidad de saber la cifra. Eso es particularmente grave, hay una gravísima opacidad en todos los fondos y esa opacidad no es exclusiva del gobierno federal, también lo es de los estatales y de los fondos privados”. En cuanto a estos últimos, los bancos y otras fuentes donantes también tienen fuentes opacas: de 10 bancos que declararon destinar recursos para la reconstrucción, solo cinco aclararon cuánto se gastó y a qué se destinó. (Vía: El Financiero)

Por: Redacción PA.