Campo y crimen en Michoacán: en esta huerta ni los policías se salvan

Féretro de un policía ministerial asesinado el lunes 4 de febrero de 2019. Imagen: Rodrigo Caballero.

A lo largo de los cinco años de José Martín Godoy Castro como procurador de Michoacán perdió a 19 policías ministeriales asesinados de forma violenta, algunos durante sus días de descanso o afuera de su propia casa, y en el 2019 no fue la excepción. Este un reportaje de Rodrigo Caballero.

En el 2017, una huerta fue testigo del multihomicidio de siete cortadores de aguacate, quienes fueron acribillados a balazos cuando arribaron al lugar para lo que iba a ser un día normal de trabajo.

El lunes 4 de febrero de 2019, dos policías ministeriales corrieron la misma suerte, cuando intentaron entrar en esta misma propiedad ubicada en la localidad de La Cantera, municipio de Salvador Escalante, a 85 kilómetros de Morelia, la capital de Michoacán.

Carlos Augusto Hernández y Luis Enrique Torres Hinojosa murieron emboscados por un grupo armado que resguardaba la zona, ellos son el número 18 y 19 de policías ministeriales que han sido asesinados en Michoacán.

Camioneta en la que viajaban cuatro policías ministeriales cuando fueron emboscados. Imagen: Especial.

Esta cifra se remonta al 2014, desde que llegó al cargo el ahora ex procurador de Michoacán, José Martín Godoy Castro, como parte del equipo del ex comisionado federal para la seguridad, Alfredo Castillo Cervantes.

La historia de la huerta –igual que la llegada de Godoy Castro– se remonta al 2014, cuando grupos de autodefensas se levantaron en la región de Salvador Escalante y Pátzcuaro para pelear contra una célula del Cártel de los Caballeros Templarios que operaba en la zona.

Los autodefensas expulsaron a los criminales y se establecieron puntos de control en la zona por algunos meses para garantizar la seguridad en la zona, así volvieron algunos de los pobladores expulsados de Salvador Escalante y se unieron a los autodefensas.

“Los grupos de autodefensas se desmovilizaron y las células delincuenciales volvieron con otro nombre”.

Uno de ellos reclamó la propiedad de la huerta de aguacate ubicada en La Cantera, cerca de la desviación a Españita, en lo que era la antigua carretera Pátzcuaro-Apatzingán, los autodefensas se la dieron y volvió a ser productiva.

 

Dos años después cambió el panorama, los grupos de autodefensas se desmovilizaron y las células delincuenciales volvieron con otro nombre, la zona está bajo la influencia de Los Viagras y la Vieja Familia Michoacana, regresaron los homicidios y las extorsiones sobre todo en los municipios de Ario de Rosales y Salvador Escalante.

Operativo en la huerta de aguacate tras el multihomicidio. Imagen: Rodrigo Caballero.

Entonces la huerta entró en disputa entre grupos delincuenciales y ex autodefensas, los cortadores que llegaron a trabajar aquella mañana del 18 de mayo de 2017 entraron sin saberlo a la boca del lobo.

Fueron recibidos a tiros y cayeron fulminados por las balas afuera de la puerta del huerto al que iban a cortar aguacate, la policía encontró sus cuerpos junto a la camioneta blanca en que viajaban y desde ese momento, la huerta pasó a manos de las autoridades o al menos eso pensaban.

Como parte de las investigaciones, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) clausuró la huerta tras el multihomicidio y mantuvo en resguardo la propiedad mientras se desahogaban las investigaciones.

Este lunes 4 de febrero, cuatro policías ministeriales acudieron al lugar, según la versión del procurador para realizar una diligencia sobre el homicidio de los siete jornaleros ocurrido en 2017.

Homenaje a policías ministeriales asesinados en Salvador Escalante. Imagen: Rodrigo Caballero.

Los ministeriales fueron recibidos a balazos, de la misma forma que los cortadores de aguacate, dos de ellos murieron en el lugar y los otros dos fueron trasladados a un hospital cuando más policías llegaron hasta el lugar para auxiliarlos.

Tras un operativo que no dio ningún resultado, la huerta volvió a manos de la Procuraduría de Michoacán, igual que pasó en 2017 luego del multihomicidio de los cortadores de aguacate.

Mientras tanto Carlos Augusto Hernández y Luis Enrique Torres, los oficiales caídos que estaban adscritos a la Fiscalía Especializada en Homicidios, fueron homenajeados este martes 5 de febrero de 2019.

“No habrá marcha atrás en el combate contra aquellos que atenten a la paz del estado, nuestro trabajo seguirá sin cortapisas y no nos temblará la mano para aplicar la ley”, afirmó el entonces titular de la PGJE, José Martín Godoy Castro, durante el homenaje.

Un solo detenido

El oficial de la PGJE, Pablo Padilla López, adscrito a la región de Sahuayo, fue levantado por un comando en una camioneta el domingo 7 de octubre de 2017, cuando visitaba a su familia en la localidad de Nueva Italia del municipio de Múgica.

Su cuerpo apareció con un tiro de gracia en la carretera Apatzingán-Cuatro Caminos a la altura de la comunidad de Antúnez, a donde se trasladaron elementos de la Procuraduría de Michoacán para comenzar a investigar el asesinato.

Al día siguiente, la PGJE emitió un comunicado en el que anunciaba el arresto de Clemente “S” el supuesto asesino, a quien se le decomisó un rifle tipo AR-15 y una camioneta Mazda CX5 en la que presuntamente realizaron el plagio del policía ministerial.

Clemente “S” fue el único detenido del grupo armado que se llevó al oficial Pablo Padilla según las primeras investigaciones y también es la única persona que la PGJE ha arrestado de todos los casos de asesinatos de policías ministeriales ocurridos desde 2017.

“La probabilidad de que un delito se esclarezca en nuestra entidad es de 0.54 por ciento;  el promedio nacional es 0.90”.

Esto se puede explicar porque el estado de Michoacán cuenta con la segunda Procuraduría más ineficaz de toda la República Mexicana –solamente por encima de la de Guerrero– de acuerdo con el Índice Estatal de Desempeño de las Procuradurías y Fiscalías.

En el 2017 el índice arrojó datos alarmantes para la impartición de Justicia en Michoacán, por ejemplo, la probabilidad de que un delito se esclarezca en nuestra entidad es de 0.54 por ciento, muy por debajo del promedio nacional de 0.90 por ciento.

En los 17 estados que están por debajo de la media nacional es más probable que una persona que participe en el sorteo Zodiaco de la Lotería Nacional obtenga doble reintegro acertando a su signo zodiacal y a su dígito a que un delito que se comete sea esclarecido”, subrayó la investigación.

De hecho, el 89.7 por ciento de los homicidios dolosos que se comenten en Michoacán nunca son esclarecidos, lo que significa que en la entidad casi 9 de cada 10 homicidas evaden la acción de la Justicia.

Las investigaciones de los 19 policías ministeriales asesinados no han arrojado culpables hasta el momento, por lo que no hay Justicia ni para los encargados de la procuración de justicia en el estado de Michoacán.

En 2014, Alfredo Castillo llegó con la promesa de devolver estabilidad a Michoacán, detener el avance de los grupos de autodefensas y poner fin a la inseguridad que azotaba a la entidad.

Sin embargo, como lo demostró el caso de la huerta de los asesinatos, en Michoacán la violencia no ha parado y afecta por igual a los civiles que viven en esta entidad y a los policías que trabajan en ella.

Martín Godoy Castro se va de Michoacán dejando una procuraduría que no logra judicializar ni el 3 por ciento de los asuntos que le llegan, ni siquiera los 19 policías ministeriales muertos bajo su periodo.

Como titular de la ahora extinta PGJE señaló que no buscará ningún cargo ahora que la institución se transformó en Fiscalía General, esto luego de que desistió de su solicitud para ocupar el cargo de fiscal tras ser señalado como una persona cercana al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo.

–¿Cuál es el futuro de Martín Godoy Castro?

–Pues unos días en la playa –aseguró.

 

¿Borrón y cuenta nueva?

Este 25 de febrero de 2019, la PGJE desapareció y dio paso a la Fiscalía General del Estado (FGE) a cargo del fiscal, Adrián López Solís, quien llega al puesto cuestionado por su cercanía con el gobernador, Silvano Aureoles Conejo, quien fue su jefe durante los primeros tres años de la administración estatal.

“Por supuesto que hay razones para establecer cercanías con el titular del Ejecutivo Estatal que no se pueden negar pero cercanías necesarias para el trabajo coordinado y en aras del cumplimiento de esta responsabilidad, no son cercanías para dejar de atender de manera objetiva e imparcial la responsabilidad que tenemos”, aseguró López Solís.

En su primer discurso al frente de la FGE, Adrián López buscó a los fiscales regionales para ponerse a sus órdenes como “un soldado más”, sin mencionar cambios de fondo que ayuden a mejorar la impartición de justicia en Michoacán.

“El paso de Procuraduría a Fiscalía realmente no cambia la tarea sustantiva”, aseguró, “el Ministerio Público es uno solo y nos trasciende a las personas, ese es el tema central, porque cuando me dicen ‘a ver fiscal, qué vas a cambiar’ pues puedo cambiar lo que la ley me permita cambiar”.

Ex procurador de Michoacán José Martín Godoy Castro. Imagen: Rodrigo Caballero.

No se ven cambios en el horizonte, sobre todo luego de que López Solís reconoció el esfuerzo del ex procurador, José Martín Godoy Castro, de quien dijo estuvo dispuesto a trabajar en cualquier asunto que le pasó a sus manos cuando fue secretario de Gobierno del Estado de Michoacán.

“Sin duda que se ha avanzado, sin duda que ya no es el Michoacán de hace cinco años pero también es claro que no nos podemos detener, porque en materia de combate a la delincuencia, en materia de combate a la impunidad no hay un punto de llegada”, dijo.

“El tema de la violencia y el tema de la impunidad no es privativo ni es exclusivo de nuestro estado, es un tema del mundo, es un tema de México como país”, apuntó el nuevo fiscal michoacano.

Con este discurso, Adrián López no promete reformar una institución que fue considerada la segunda más ineficaz de toda la República Mexicana ni tampoco promete traer justicia ni siquiera para los que murieron procurándola en el huerto de los asesinatos.

Por Rodrigo Caballero