“Cacería de brujas” en China por corrupción

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En el marco de la lucha que ha emprendido el gobierno chino contra la corrupción, salió a la luz que el régimen comunista sentenció a 2 años de cárcel y pena de muerte a un funcionario regional del Partido Comunista Chino en Henan, llamado Bai Enpei, y que fue encontrado culpable de delitos de corrupción relacionados a emisión y recepción de sobornos, así como de enriquecimiento ilícito. Bai Enpei había fungido como legislador y formaba parte de los altos mandos del partido que operaban en las provincias del oeste, compuestas por Yunnan y Qinghai.

Como primer medida del gobierno en su contra, le fueron confiscadas todas sus posesiones y fue vetado de por vida de cualquier cargo público dentro del sistema político, así como dentro del partido. Posteriormente, se dictó sentencia en su contra, en donde como dijimos se le endosaron 2 años de prisión y pena de muerte; la sentencia a la pena capital puede ser apelada, pero solo puede ser cambiada por cadena perpetua.

Toda esta “cacería de brujas” es parte de la campaña anticorrupción iniciada por el gobierno de Xi Jingping, en donde ha promovido políticas de cero tolerancia contra funcionarios corruptos. No obstante, hay quienes señalan que todas estas acciones esconden detrás una cacería de carácter político, dirigida no solo a detractores y opositores al interior del gobierno y el partido, sino también hacia rivales políticos manifiestos y latentes del presidente. La segunda posibilidad resulta plausible, ya que no es extraño que en los países de régimen comunista se hagan constantemente purgas al interior del gobierno y del partido, inmediatamente se nos vienen a la mente las grandes purgas de Stalin en la URSS o de los hermanos Castro en Cuba.

El caso de Bai Enpei no es un caso aislado, miles de funcionarios del gobierno están siendo investigados por corrupción en China, todo esto ha producido una parálisis en la gruesa estructura burocrática que opera en el gigante asiático debido a que muchos funcionarios están temerosos de que se inicie una investigación en su contra por cualquier acción que al régimen le resulte sospechosa. Hay dos casos que resultan relevantes, ya que se trata también, de la investigación sobre dos altos mandos del gobierno, por una parte se investiga a Zhou Benshun, quien es jefe del partido en Hebei, provincia ubicada a las afueras de Beijing; por otro lado se investiga también al administrador de seguridad laboral,Yang Dongliang, quien es acusado de tener responsabilidad en la explosión de un almacén de productos químicos en la que resultaron muertas 173 personas, dicha explosión es considerada el peor accidente industrial de ese país.

De nuevo surgen las dudas respecto a si en verdad se trata de una política de combate a la corrupción, ya que invariablemente aparecen los paralelismos con las prácticas autoritarias de purga que llevaban -más bien llevan- a cabo los regímenes comunistas del siglo XX, en donde el debido proceso y la comprobación del delito en un juicio no eran importantes o eran una mera simulación, ya que los delitos eran imputados directamente desde las esferas del Comité central del Partido Comunista (Politburó). Sea como sea, las prácticas políticas al interior de China no dejan de ser desproporcionadas, basadas en el terror a discreción similares a las utilizadas en  los  tiempos más oscuros de la llamada “Revolución cultural”.

 

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