#Vulvasaur: Holi, soy la B en ‘LGBT’

Poca gente sabe que soy bisexual. Mi relación heterosexual con un hombre que a su vez también es bisexual no ayuda mucho, pero es precisamente esa parte de nuestras respectivas orientaciones sexuales la que nos une tanto: ambos sabemos lo que es tener que ocultarse, callar ciertas cosas, escuchar que “es una etapa”, “estás confundida”, “lo que pasa es que no has querido salir bien del clóset”.

También sabemos que nuestra relación nos hace heteros a los ojos del mundo y que eso conlleva su propia dosis de privilegio, pero también nos vuelve un poco invisibles.

Una playera que diga.

Este mes, empezó a gestarse un movimiento titulado #DropTheB: uno que considera que la categoría ‘bisexual’ es binaria y limitante, pues existen más géneros que ‘hombre’ y ‘mujer’, y aboga por eliminar completamente la letra B de las siglas LGBT.

Este ‘movimiento’ no solo es bifóbico, sino también comenzó en 4Chan. Y todo el mundo sabe que nada bueno ha surgido de ese rincón del Internet.

La B es la letra que a menudo pasa desapercibida cuando se habla de la comunidad LGBT: los bisexuales con parejas del mismo sexo pasan por homosexuales, mientras que los que tienen parejas del sexo ‘contrario’ son considerados heterosexuales automáticamente.

Y, sí, no hay que negar que para estos últimos existe un privilegio por el que no tienen que buscar espacios ‘seguros’ para estar con sus parejas ni son discriminados por su orientación sexual a la hora de buscar empleo ni tienen problemas para presentarle su pareja a sus papás. Casi todas mis relaciones sexoafectivas han sido con hombres, por lo que, hasta ahora, ni siquiera había tenido que salir del clóset ante el mundo ni lo había considerado.

“Honestamente, no es tan sorprendente que la gente no pueda aceptar que los bisexuales existen cuando aún creen que no te pueden gustar los perros y los gatos por igual”

 

No obstante, persiste la idea de que la bisexualidad no existe: las mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres ‘aún no han conocido a un hombre que las satisfaga‘ (ew) y los hombres que se asumen bisexuales ‘en realidad son gays que no se han atrevido a salir completamente del clóset’.

Al final, todo el discurso asume que todo el mundo quiere coger con hombres. Porque el mundo debe girar alrededor de ellos, invariablemente.

Me han dicho que a lo mejor mi novio está conmigo “por presión social” y “porque es socialmente aceptable“, como sugiriendo que, en el fondo, él preferiría estar con un hombre antes que conmigo. En su momento, esto me dolió. Después entendí que no era nada más que bifobia.

Ésta será nuestra primera marcha del orgullo LGBT oficialmente juntos. Solía sentir que no pertenecía, que no era lo ‘suficientemente bi‘ para estar ahí. Ahora sé que el espacio también es nuestro. Y que esa B no irá a ningún lado en un buen rato.

 

Por Gaby Castillo (@gabyzombie)