¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Dejar de depender del petróleo ‘no está en la mesa de los temas importantes’

Imagen: Mathew Rutledge/ Flickr

México comenzó el 2019 como una precuela de Mad Max: ante el cierre de al menos cuatro oleoductos de Pemex que provocó desabasto en algunas zonas del país, la gasolina se volvió el bien más codiciado y las filas para cargar gasolina se hicieron épicas en algunos puntos del país.

¿Podría ser de otra manera? No. Según el último conteo del INEGI, el país tiene más de 45 millones de vehículos en circulación, de los cuales 11 millones son camiones de transportes que abastecen al país.

A pesar de que los científicos han advertido que los hidrocarburos solo aguantan 30 años más de este consumo intensivo, las opciones para el consumidor actualmente siguen siendo muy limitadas.

Cuando se trata de ecología, ¿será verdad que el cambio está en uno mismo?

Los combustibles olvidados

Las semillas de girasol son uno de los materiales con los que se hacen biocombustibles. Imagen: Helena Constela/ Flickr.

En México no faltan mentes brillantes en la industria energética. De vez en cuando, sus logros científicos alcanzan los titulares de los periódicos. Casi siempre ocurre cuando estos investigadores logran hacer un combustible a partir de algún material orgánico.

Ese es el caso de la investigadora en ingeniería química del Sistema Nacional de Investigadores, la doctora Violeta Mena, quien es la responsable técnica de una planta que elabora biodiésel a partir de aceite comestible residual.

Mena reconoce que hay muchas trabas para popularizar tanto el biodiésel como el etanol. Uno de los mayores problemas es que la producción aún es muy costosa comparada con la de los hidrocarburos.

“Uno esperaría que los biocombustibles fueran más económicos, pero no es así”, explica la investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Los precios superiores a las mezclas regulares de diesel los hacen menos competitivos ante los concesionarios de gasolineras.

“Los concesionarios te dicen ‘convénceme por el precio’”, explicó a Plumas Atómicas.

La desinformación también es un gran obstáculo. Si bien, la doctora Mena y sus colegas se han acercado con gobiernos municipales y algunas empresas, admite que ha sido “trabajo hormiga” y que el tema de transitar a una economía de bajo carbono en vez de continuar apostando por los hidrocarburos “simplemente no está en la mesa de los temas importantes”.

¿Y qué pasa con los híbridos y eléctricos?

Taxi híbrido de la CDMX. Imagen: SEMOVI

Si todavía no estamos listos para los biocombustibles, entonces, ¿qué está pasando en la versión más mainstream del capitalismo verde?

La buena noticia es que en la actualidad prácticamente cada marca tiene ya un modelo compacto e híbrido que promete hacer rendir más los litros de gasolina y disminuir el impacto ambiental de cada conductor.

La mala noticia es que el mercado es todavía muy pequeño. En 2018 se vendieron ocho mil 802 unidades de híbridos y eléctricos en todo el país (Vía: Asociación Mexicana de la Industria Automotriz).

Adolfo Reséndiz, periodista de la revista especializada en automóviles Nuevos y Seminuevos opina:

“No hay tanta cultura al respecto. La gente que quiere comprar autos híbridos o eléctricos siempre tiene la incertidumbre de si llegarán a los destinos a dónde quieren llegar”.

En el caso de Ciudad de México, quien concentra más de 50% del mercado actual de híbridos, se ha prometido crecimiento. En su toma de posesión, la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum aseguró:

“Se promoverá la masificación del auto híbrido… Ya estamos en comunicación con las empresas. Queremos que el auto híbrido sencillamente sea más económico para que pueda haber una sustitución mucho más rápida y también se dará impulso”. (Vía: Noticieros Televisa)

En el caso de los vehículos eléctricos el tema es menos sencillo, según el periodista:

“En México, cuando tú hablas de mecánicos, de conversiones, de ese tipo de cosas, muy pocos son los lugares que salen librados del clásico cliché de que ‘lo van a hacer mal, me van a picar los ojos, de que no voy a tener garantía’”.

Distribución de las electrolineras en el país. Imagen: CFE

La infraestructura es importante. En el 2017 la Secretaría de Energía presumía que terminaría ese año con mil electrolineras públicas en el país. De acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), estas solo se concentran en Nuevo León, Aguascalientes, Jalisco, Estado de México y la capital.

Actualmente, los cambios individuales poco efecto tienen en las estadísticas. La verdadera transición a energías renovables o automóviles menos contaminantes llegará con una bajada en los precios y con planes estructurales. Es encomiable que una persona cambie un auto a gasolina por uno híbrido, pero falta mucho para que esta sea la opción más viable y popular.