El acoso sexual que hemos normalizado y dejamos pasar

Hay una línea delgada entre el acoso sexual a una mujer en la calle y el no sentir el mínimo repudio contra los hombres que han violado o matado. Entonces mientras esa línea sea delgada, podemos hacer mucho para no ser parte de ese límite, para tomar una postura que no reproduzca la violencia contra las mujeres, sea en las redes, en nuestros hogares, en el espacio público, en nuestra manera cotidiana de vivir la vida.

Se ha interiorizado la acción de pasar por encima de una mujer en un espacio público o en su propio hogar, pero muchos no se dan cuenta ¿Por qué cuando una mujer denuncia un acoso sexual en las redes sociales predominan los comentarios violentos?

Esta nota no pretende cambiar un hábito que hemos cobijado durante años, que quizá hemos aprendido de nuestros hogares, o que justificamos con “era un piropo” al chiflar o decir palabras de las cuales tenemos “la seguridad” de que no serán replicadas, porque hemos construido un lugar de poder para acosar con ellas el cuerpo que pasó frente a nosotros.

Quizá es necesario ir más lento, aunque eso nos coloque en un vergonzoso lugar de ignorancia. Quizá es necesario que nos repitan una y otra vez los conceptos y sus significados para que con nuestra escucha, poco a poco, dejemos de cooperar y ser parte del abuso.

 

Hostigamiento sexual

Artículo 259 bis. Al que con fines lascivos asedie reiteradamente a persona de cualquier sexo, valiéndose de su posición jerárquica derivada de sus relaciones laborales, docentes, domésticas o cualquiera otra que implique subordinación, se le impondrá sanción hasta de cuarenta días multa.

Artículo 260. Comete el delito de abuso sexual quien ejecute en una persona, sin su consentimiento, o la obligue a ejecutar para sí o en otra persona, actos sexuales.
Para efectos de este artículo se entiende por actos sexuales los tocamientos o manoseos corporales obscenos, o los que representen actos explícitamente sexuales u obliguen a la víctima a representarlos.

Pese a que la Entidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, ha recomendado definir la palabra consentimiento, en nuestras leyes aún no hay un apartado para dicha definición. Pero también falta definirlo en el pensamiento de las personas que llegan a justificar un acoso por la manera en que ella sale vestida a la calle, porque estaba en una fiesta, por qué a quién se le ocurre salir a esa hora de su casa…

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Probablemente si vamos un poco más lento que las mujeres y hombres que a partir de la teoría vuelta práctica y la práctica vuelta teoría, es el caso de muchos feminismos, logremos alcanzarlas y alcanzarlos,  y un día,  lograr otro mundo posible, más habitable, con menos abusos y menos acosos.