620 millones de dólares para una refinería que jamás se construyó

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En Atitalaquia, Hidalgo se iba a construir la primera refinería en 30 años desde abril del 2009 cuando Jesús Reyes Heroles era director de Petróleos Mexicanos y aunque se gastaron 620 millones de dólares, esta nunca se construyó.

La obra prometía un futuro próspero para los habitantes de la región que dependía principalmente de la siembra de maíz, frijol, alfalfa y cebada, traería empleos y oportunidades de negocios para casi todos pero durante los siguientes 6 años -que era el tiempo estimado para la construcción-, nada sucedió y lo único que se construyó fue el muro que cercaría al complejo que consta de 700 hectáreas.

En el terreno cercado, anteriormente había cultivos y se tuvo que desalojar a 520 campesinos que vendieron sus tierras y que hoy están peor que antes. Enrique Flores Hernández, vecino del pueblo, dijo a BBC Mundo, “Las tierras se vendieron, trabajo no hubo como se prometió. Era la esperanza de la gente pero todo se quedó en el camino.”.

Sin embargo, desde el 18 de marzo de 2008 y durante todo el sexenio de Felipe Calderón, el proyecto ya era criticado. Se decía que para qué necesitábamos una refinería si resultaba más rentable seguir importándolo, aunque se planeaba que la refinería produjera 250 mil de 350 mil barrriles diarios que se traían al país e incluso crearía 32 mil empleos directos e indirectos.

Los gobiernos de 10 diferentes estados solicitaron albergar el proyecto y Guanajuato incluso compró cientos de hectáreas con un valor de mil millones de pesos -hoy abandonadas también-, pero fue Atitalaquia quien lo ganó.

Y aunque el complejo petroquímico nunca se construyó, año con año la Cámara de Diputados autorizaba presupuesto para planes, estudios e incluso nivelar el terreno. Fue hasta el año 2014 que el proyecto fue cancelado definitivamente, a pesar de que ya habían invertido recursos fiscales por más de 9 mil millones de pesos, es decir más de 620 millones de dólares.

La BBC preguntó a Pemex por qué se daba esta situación y la respuesta la dio un vocero: la decisión no se tomaba en esa instancia y su única participación consistió en asumir el costo de la deuda que generó la compra de las 700 hectáreas de terreno, adquiridas por el gobierno del estado de Hidalgo.

Y así, la Secretaría de Energía señaló que había habido un cambio de planes: “La decisión en torno a la refinería Bicentenario se debe a que el plan de negocios de Pemex está orientado a reconfigurar las refinerías existentes” para mejorar la producción actual de gasolinas.

Por otro lado, con la promesa de la refinería, muchos campesinos compraron camiones de carga, maquinaria y camionetas, debido a que esperaban un contrato en la construcción, además de las carreteras contempladas en el proyecto. Otros abrieron hoteles, restaurantes y comercios de ropa y otras mercancías que no prosperaron.

“Y ya no hay tierras. Antes por lo menos con la cosecha de maíz o alfalfa se recibía un poquito, pero ahora ni eso”, dijo Delfino Martínez Hernández, presidente del Comisariado Ejidal de Atitalaquia, y tan solo la venta de las tierras había dejado 135 millones de pesos -7.2 millones de dólares- (Vía: BBC Mundo).

¿Cómo podría explicar el gobierno de Hidalgo lo sucedido?