Trump propone 20% de arancel a México para pagar el muro

El gobierno de Estados Unidos anunció, mediante su vocero Sean Spicer, que el presidente Trump propondrá imponer a las importaciones mexicanas un impuesto arancelario del 20%, que tendrá como objetivo recaudar, de manera indirecta, el dinero relacionado al costo del muro en la frontera con México. Según el portavoz de la Casa Blanca, este mecanismo tendría que ser aprobado previamente por el congreso y a largo plazo será aplicado a todas las importaciones hacia Estados Unidos. 

Esto por supuesto apunta a que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte no tiene mucho futuro, ya que en realidad el proyecto de política económica de los Estados Unidos tiende hacia el proteccionismo comercial. Esto sin duda no solo afectará a México, sino prácticamente a toda la economía global, pero sobre todo a los propios estadounidenses quienes verán afectada la competitividad de su propia economía, ya que se está gestando una tormenta perfecta que incluye elementos como un dólar excesivamente fuerte, políticas proteccionistas a nivel comercial, mano de obra cara y gasto público fuerte, que desembocarán por una parte en aumentos inflacionarios, pérdida de empleo, aumento de deuda pública, además de beneficios para los poseedores de deuda estadounidense.

Paradójicamente, con esas políticas proteccionistas, Trump acabará afectando a esa población que dijo que iba a beneficiar, es decir a los trabajadores estadounidenses y a la clase media que son a quienes más impactan los aumentos inflacionarios y las pérdidas masivas de empleo. Además, en el caso particular de los impuestos arancelarios, parece ser que Trump no entiende que hay regulaciones internacionales que limitan ese tipo de impuestos, es decir, de disolverse el TLCAN, México y Estados Unidos tendrán que regir sus relaciones comerciales con base en los lineamientos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que aplica un impuesto de aproximadamente un 2%.

Es decir, aunque una posible disolución del TLCAN sin duda tendrá impactos fuertes en las economías de México, Canadá y Estados Unidos debido a los altos niveles de mutua integración, tampoco representan un cataclismo si tomamos en cuenta las reglamentaciones de la OMC. En el caso extremo que la guerra comercial deje de lado las reglamentaciones comerciales de la OMC, México también tendría la posibilidad de gravar importaciones norteamericanas, sobre todo las provenientes del sector agrícola y de insumos manufactureros, estos impuestos recuperarían de cierta forma el déficit generado por los impuestos gravados a nuestras exportaciones.

Pero al parecer este escenario no es el idóneo ni para México ni para Estados Unidos, esto lo saben los actores tras bambalinas que operan en el equipo de Trump y que tienen la tarea de volver políticas concretas y realistas los disparates lanzados por Trump tanto en sus discursos como en sus redes sociales. Esto se vio reflejado horas después por el mismo vocero de la Casa Blanca quien aclaró que lo declarado respecto a los aranceles del 20% no representan una medida real, sino simplemente un escenario hipotético en donde México pagaría indirectamente el costo del muro fronterizo, de tal forma que reiteró que los canales de comunicación con el gobierno mexicano siguen abiertos y que buscarán llevar a cabo la reunión entre los dos mandatarios en un futuro próximo.

Con esto vemos los problemas de comunicación a los que se ha enfrentado el gobierno estadounidense solo a cuatro días de gobierno de Trump, en donde constantemente han tenido que hacer aclaraciones y en donde además no hay congruencia entre lo que declaran sus secretarios y asesores respecto a lo que declara el propio Trump en sus eventos y en sus redes sociales. En esa línea, parece ser que a diferencia del propio Trump, su equipo sí está calculando de manera un poco más compleja el escenario, ya que toman en cuenta no solo los daños colaterales que tendría aplicar al pie de la letra los mandatos de Trump, sino que también visualizan los posibles daños que podría causarles ciertas acciones de México, las cuales trastocarían intereses involucrados dentro de su país, además de que colateralmente tendrían efectos negativos en su sociedad y en su opinión pública dañando fuertemente la gobernabilidad de su país. (Vía: The New York Times)