2016, el año más violento para CDMX en 20 años

2016 fue, para el país completo, uno de los años más violentos desde que iniciara la “guerra contra el narcotráfico” en 2006. Ciudades que se pensaban ya “pacificadas”, como Juárez o Culiacán tuvieron un incremento exponencial en delitos como homicidios, secuestros y robos. La Ciudad de México no estuvo exenta de este incremento de violencia: desde 1997, último año del gobierno local priísta, no se veían estadísticas como las que se registraron en 2016.

Según el Reporte de incidencia delictiva 2016, publicado, como cada año, por el Observatorio Ciudad de México Seguridad y Justicia, el homicidio en la Ciudad de México alcanzó una taza de 10.78 casos por cada cien mil habitantes (en 1997, fue de 10.98 por cada cien mil). Por muchos años, se ha construido el mito de que la capital del país es un espacio seguro en medio de la crisis de seguridad y violencia que azota a México: sin los enfrentamientos abiertos de los cárteles ni el tráfico constante de migrantes, sin convoyes armados en las calles ni delincuencia organizada… Sin embargo, esta imagen “segura” ha estado, siempre, en duda cuando esa violencia “que aquí no pasa” pasa aquí. (Vía: El Universal)

En últimos meses, marcas de violencia que no se veían (o que no eran del todo reportadas) han ido ocurriendo en una ciudad que, de acuerdo a sus mismas estadísticas, está registrando incrementos en crímenes “del fuero común” y de “alto impacto”, que cada vez se va pareciendo más al resto del país. (Vía: Animal Político)

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVPSP) 2016, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sólo fueron denunciados el 11.5% de los delitos ante un Ministerio Público, de los cuales, tan sólo el 46% de esas denuncias llevaron a una averiguación previa, es decir, que del 100% de los delitos ocurridos en la ciudad, las autoridades sólo registran -y hacen políticas públicas y estrategias de respuesta- el 5.3%. (Vía: INEGI)

De ese 5.3% dependen todas las medias policiacas, todas las políticas públicas, todos los mapas de criminalidad y las respuestas institucionales para enfrentar una ola de violencia de la que sólo se ve, de nuevo, el 5.3% de todos los crímenes cometidos. Cuando las autoridades declaran que han bajado los índices delictivos, se refieren a los índices de delitos denunciados; cuando se le ordena a los cuerpos policiacos y a los Ministerios Públicos disminuir el número de delitos, se están refiriendo, también, al número de denuncias,  no a los crímenes “reales” (nombrados por el INEGI como la “cifra negra”) y, aún dentro de este minúsculo panorama, estos han incrementado. (Vía: Animal Político)

Mientras que los mecanismos de respuesta frente a la crisis de violencia sea “reducción”, las estadísticas seguirán creciendo; mientras que la forma como se hable de la delincuencia sea como un dato que no impacta, los números seguirán creciendo.