Por primera vez, Inglaterra brinda refugio a persona agredida por ser no binaria

Joestar dice que se siente 'bendecide' porque, a diferencia de cómo vivía en El Salvador, en Inglaterra no vive con miedo a un crimen de odio
Inglaterra otorga refugio a persona no binaria de El Salvador. Foto: Facebook

Inglaterra otorgó refugio a una persona de El Salvador que era agredida por ser no binaria.

Se trata de Arthur Britney Joestar, quien después de muchos ataques huyó de El Salvador y ahora vive en la ciudad de Liverpool.

En 2017, Arthur Britney regresaba de la universidad rumbo a su casa en San Salvador cuando un policía le golpeó por el hecho de llevar el cabello hasta los hombros y teñido de rubio.

En 2020, después de un juicio de tres años, jueces de inmigración de Inglaterra determinaron que Arthur Britney recibiría más ataques en El Salvador y su vida correría riesgo, por lo que decidieron otorgarle refugio.

Durante 2020, tres policías de El Salvador recibieron una sentencia condenatoria de 20 años de cárcel por matar a una mujer transgénero.

En entrevista con Vice, Arthur Britney describió cómo fue mudarse a Inglaterra para huir de agresiones y amenazas de muerte.

“El primer incidente ocurrió en 2013, cuando solo tenía el cabello rubio a la altura de los hombros. Caminaba en el centro de la ciudad de San Salvador y cinco policías comenzaron a preguntarme por qué tenía el cabello teñido, alegando que no era algo normal en un chico. Uno de ellos me golpeó en el rostro y comenzó a preguntarme ‘¿Por qué tienes el cabello así?’ Yo solo le respondí ‘porque me gusta’”.

Arthur Britney Joestar recibió asilo en Inglaterra por ser una persona no binaria en peligro en El Salvador. Foto: Facebook

“Los crímenes de odio en El Salvador son horribles: torturan a personas LGBTQ porque quieren enviar un mensaje. Ese mensaje es que somos pecadores y que no los merecemos”, abundó Arthur Britney.

Como persona no binaria Arthur Britney, dice que la vida en Liverpool es diametralmente distinta a la vida en el Salvador, donde no escondía su condición y se presentaba convencionalmente como masculino para evitar ser víctima de un crimen de odio.

“Ahora puedo salir y las chicas me detienen en la calle y me dicen ‘¡Dios mío, me encanta tu cabello!’ No creo en dios, pero me siento bendecide. Ahora puedo enfocar todo mi esfuerzo en luchar por generaciones futuras.

ANUNCIO