Rape Day y la cultura de la violación: ¿por qué siguen desarrollando juegos así?

Las mecánicas de agresión suelen ser un medio en videojuegos; en éste, sin embargo, el único fin es el de la violación
Rape Day, Videojuego, Violencia Contra Las Mujeres

A principios de marzo, en Steam, fue lanzado Rape Day (Día de violación): un juego sobre violar y matar mujeres, cuyo creador ha declarado que su intención era hacer un juego para sociópatas. La sinopsis en la plataforma lo describe así:

“Controla las decisiones de un amenazante asesino y violador serial durante un apocalipsis zombi. Agrede verbalmente, mata y viola mujeres mientras tomas decisiones para avanzar en la historia. (…) Rape Day es una novela visual tipo elige tu propia aventura. No incluye grinding ni otras pérdidas de tiempo. Así que sáltate la introducción y disfruta tu día de violación, te lo mereces”.

El juego alcanzó notoriedad después de las múltiples denuncias por su contenido. Sus defensores argumentaron que la violencia extrema contra las mujeres presentada en él no es diferente de aquella mostrada en juegos bélicos. El mismo creador de Rape Day, además de declarar que quería hacer un juego para sociópatas, señala en su página oficial que su intención es normalizar la violación así como la cultura popular ha normalizado el asesinato”.

Sin embargo, como escribe la crítica de videojuegos Eva Cid, hay una diferencia simbólica entre las mecánicas de agresión en juegos como Super Mario y en aquellos que simulan una violación:

“El salto de Mario es una mecánica de agresión. Y una bastante violenta, pues se trata de un señor saltando sobre animales para aplastarles la cabeza. Sin embargo, no lo percibimos así porque está codificada de forma inocua. (…) En los juegos de naves disparamos miles de proyectiles para derribar flotas enteras. Eso es un montón de gente. Pero esta mecánica, al igual que la de Mario, es una simple pulsación para hacernos progresar por un entorno virtual“.

Así, el fin de las mecánicas de agresión en esos juegos es el de avanzar para alcanzar un objetivo. Mientras que, como señala Marta Trivi, en Rape Day el objetivo es violar haciendo daño gratuito, no a unos enemigos que quieren detenernos, sino a unas víctimas que pretenden huir”.

Imagen: Steam

Rape Day no es el primer juego con la violación como fin. Rapelay, de 2009, tiene como protagonista a un hombre que acosa y viola a una madre y a sus hijas. En ese año, en una pieza de Latoya Peterson para The Guardian, la colaboradora de Feministe Holly señaló que existe también un problema de normalización:

“Claro que hay un gran problema de desensibilización con esto, de hecho ése es el problema más grave. Sin esa desensibilización hacia la violencia contra las mujeres, no habría mercado para algo tan ‘extremo’ y brutal como Rapelay”.

El 6 de marzo, Steam anunció que Rape Day no sería vendido en su plataforma. De acuerdo con la publicación, el videojuego representa costos y riesgos desconocidos y, aunque respetan el deseo de los desarrolladores de expresarse, este desarrollador escogió un tipo de contenido y una forma de representarlo que hace muy difícil ayudarle a hacerlo”.

Finalmente, como señala Peterson, el problema no es la existencia de un solo juego que muestra la violencia brutal como un único fin. Antes de Rape Day hubo juegos con la misma temática y, probablemente, habrá más:

“Ambas, la cultura de la violación y la desensibilización, continuarán hasta que todos como sociedad atendamos las razones por las que hay gente que disfruta con imágenes de violación y con la idea de someter a las mujeres sexualmente“.