Trump no puede ‘retirar la ciudadanía por nacimiento’, no importa cuánto lo repita

En una entrevista con Axios, el presidente Donald Trump dijo que su administración estaba buscando eliminar la ciudadanía por nacimiento, la 14ª enmienda constitucional, como una medida para frenar la migración ilegal en Estados Unidos. El pequeño detalle es que no puede hacerlo, su administración no lo está buscando activamente y todo ha sido, hasta el momento, nada más que una primicia poco ética de parte de John Swan, editor en jefe de Axios.

Axios es un medio electrónico que, como Vice hace un par de años, comenzó a tener un programa que se transmite semanalmente por HBO. Este fin de semana lanzó su primer episodio, una entrevista exclusiva con Donald Trump.

En las últimas semanas, entre la confirmación de Brett Kavanaugh, la Caravana Migrante, los ataques a la prensa y las elecciones intermedias, Donald Trump no se separa de Twitter ni de medios cómodos para él como Fox News. Por ello, cuando aceptó una entrevista con Axios, sólo había dos posibilidades: el medio no haría preguntas difíciles o, de hacerlas, estaría vetado para siempre. Ocurrió lo primero.

Como adelanto de la entrevista de media hora, John Swan presentó un breve diálogo con Trump en el que el presidente trata de “explicar” por qué es necesario el cambio en las leyes migratorias estadounidenses: según él, Estados Unidos es el único país que otorga la nacionalidad de cualquiera nacido en su territorio (no es cierto: más de 30 países, México incluido, hacen eso) y que eso tenía que cambiar.

Esta fue una promesa de campaña presidencial en el 2016: la ley que permitía la existencia de “bebés ancla” tenía que desaparecer para frenar la migración.

“Bebé ancla” se refiere de forma agresivamente racista al derecho garantizado en la catorceava enmienda: toda persona nacida en territorio estadounidense es, automáticamente, un ciudadano de ese país. Esta enmienda fue un complemento de la 13ª, que abolía la esclavitud y fue necesaria para garantizar la ciudadanía de todos los descendientes de esclavos africanos.

El único resquicio legal del que se ha aferrado el equipo legal de Trump (sí, existe, no sólo es él diciendo idioteces) es que en ningún momento se ha dicho explícitamente si este derecho se aplica de la misma forma para hijos de migrantes ilegales o irregulares.

Por más de doscientos años, ese ha sido un acuerdo tácito: los hijos de cualquiera, sin importar origen o razón de migración… Sin embargo, con Trump los acuerdos, en papel, de palabra, por tradición o como sea, están en riesgo constante.

En la entrevista con Axios y en la nota que acompañó ésta, Swan en ningún momento mencionó el racismo evidente de la política migratoria, mucho menos la mentira de que “ningún otro país” tenga esas medidas o que no hay forma alguna para Trump de eliminar un derecho constitucional de un plumazo.

Y de esa forma es como ha sido reportado en medios estadounidenses e internacionales. Como escribió Libby Watson en The Splinter:

“Jonathan Swan podría empujarte frente a un autobús sólo para lograr la exclusiva de cómo te moriste. A Jonathan Swan no le importa si está facilitando las cosas para una administración que, desde sus comienzos, ha demostrado que el racismo es la base de sus políticas de migración y que en las últimas semanas ha explotado en abierto fascismo al enviar tropas a la frontera y capitalizando el miedo a los migrantes que ‘vienen a destruir a los Estados Unidos”. (Vía: The Splinter)

En momentos como estos, donde urge un periodismo crítico, servir de plataforma a administraciones racistas como la de Trump o Bolsonaro, es renunciar a la democracia.

Por: Redacción PA.