Neonazis se enojan porque el juego Wolfenstein 2 es sobre golpear nazis

Los neonazis parecen ser gente muy pero muy susceptibles. Wolfenstein es una famosa franquicia de videojuegos que se hizo más que famosa hace unos lustros por permitirte patear traseros nazis en primera persona. Ahora está por salir una secuela para la consola Nintendo Switch y, al parecer, los adeptos al fascismo y los simpatizantes de Trump no se lo tomaron muy bien.

“Make America Nazi-Free Again” (“Hagamos una América libre de nazis otra vez”) tuitearon en una franca y clara parodia del lema que hizo célebre la campaña presidencial de Donald Trump, “Make America Great Again”.

El tuit venía acompañado del hashtag #NoMoreNazis. Esa combinación del lema de Trump con el hashtag promocional no encantó a dos grupos específicos: los fans de Trump, por un lado, y los fans de los nazis, por el otro.

De hecho, se enojaron como si la franquicia de videojuegos no llevara décadas vendiendo la experiencia de golpear a uno que otro alemán de Tercer Reich. Acaso la diferencia es que esta vez los nazis del juego están de este lado del charco.

Las reacciones de los detractores de Wolfenstein II fueron de los más variadas: desde los que juraron que jamás comprarían el juego, hasta los que acusaron a los desarrolladores de “antifascistas”; lo cual es de lo más simpático pues el juego se trata, en efecto, de ser todo un antifascista consumado.

Ya desde hace unos días la promoción de la secuela de Wolfenstein había levantado una particular ámpula al mezclar a los fascistas con los integrantes del Ku Klux Klan, con un pequeño teaser donde se conjugaban ambas iconografías racistas y xenófobas bajo el lema “Not My America”.

No es la primera vez que un producto cultural aborda el tema de los nazis en este lado del Atlántico. Ya la novela de Phillip K. Dick, El hombre en el castillo, narraba un mundo hipotético donde los nazis habían ganado la Segunda Guerra Mundial y se habían divido los Estados Unidos con los otros ganadores de la guerra: Japón.

Entre muchos de los quejosos por la campaña publicitaria de Wolfenstein II  se encuentran simpatizantes de Trump pertenecientes al colectivo Alt-Right que usan la iconografía fascista, desde el corte de pelo hasta el saludo, sin admitirse neonazis por completo.

Son el mismo grupo que también se quejó de que el spin-off de Star Wars, Rogue One, tuviera un mensaje y una campaña publicitaria antifascista y pro minorías.

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Lo cierto es que desde los enfrentamientos de Charlottesville hemos visto muchas imágenes de neonazis gringos que exigen de forma tan ridícula como contradictoria que se “respete” su derecho a querer eliminar de la faz de la tierra al prójimo; o al menos que se “respete” su derecho a no respetar a nadie.

Como pequeña muestra está el video del neonazi noqueado en Seattle y que fue seguido por antifascistas que primero lo increparon y luego lo noquearon.

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¿Faltará mucho para que estos neonazis también se quejen de Indiana Jones?