¿Usas computadora diario? Podrías padecer un síndrome visual

Tragedias modernas presenta: el síndrome visual informático

Ojos rojos, frecuencia de parpadeo reducida, visión doble y borrosa,  ardor, comezón, sequedad en los ojos; estrés visual, insomnio; dolor en la espalda baja, dolor de cabeza, hombros y cuello. La anterior es una lista de posibles malestares debido al uso de la computadora por más de tres horas consecutivas, lo que ha generado un síndrome.

Tope Raymond Akinbinu de Nigeria y Y. J. Mashalla de Botsuana, publicaron un artículo en la Medical Practice and Reviews donde analizan los efectos sobre la salud que puede implicar el uso cotidiano y prolongado de la computadora. En el estudio enmarcan la existencia de un “síndrome visual informático”, padecimiento generalmente manifestado con ardor en los ojos.

Los autores señalan un aumento en la población susceptible al síndrome visual informático. La gran problemática de este síndrome es que, la mayor parte de las personas vulnerables al mismo, necesitan de la computadora para su vida cotidiana, pues el 90 % de quiénes lo padecen utilizan la computadora para trabajar.

Los contadores, arquitectos, banqueros, ingenieros, controladores aéreos, artistas gráficos, periodistas, académicos, secretarias y estudiantes son las actividades que más se relacionan a este padecimiento. El estudio se enfoca a este tipo de grupos y no considera a los millones de niños y adolescentes que pasan su vida frente a una pantalla (celular, televisión, tablet, computadora).

¿Pero qué lo provoca exactamente?

“[…] a diferencia de las palabras impresas en una hoja que tienen bordes bien definidos, los caracteres electrónicos, conformados por píxeles, tienen bordes borrosos, lo que provoca que para los ojos sea más difícil enfocar. Sin que nos demos cuenta, estos intentan descansar constantemente cambiando su foco a un área detrás de la pantalla, y este constante cambio de la pantalla al punto de relajación provoca tensión y fatiga ocular.” (Vía: NY Times)

A ello se debe sumar un excesivo brillo en la iluminación de la pantalla (la pantalla debe ser más brillante que la luz ambiental pues la luz del lugar puede aportar demasiado brillo), una distancia demasiado cercana entre la cabeza y monitor (lo ideal sería a 50 centímetros). Otra razón muy importante es el uso prolongado e ininterrumpido, el estudio aconseja tomar intervalos de 20 minutos.

Un par de recomendaciones muy orgánicas, parpadea, parpadea tanto como puedas, ello evita que los ojos se resequen y así evitas el ardor o su irritación. Y permite que el viento golpee tu cara, mejor si es en un ambiente húmedo.

Mientras en Plumas Atómicas sufrimos esta tragedia moderna, te invitamos tomarte unos 20 minutos para leer nuestra siguiente nota.