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Gracias a Twitter el mundo conoció la (bella) historia del premio Nobel Kenzaburō Ōe

Cuando Twitter no se vuelve el patíbulo internacional de las causas perdidas, sin duda, es lugar amable. Esta vez, para rendir un pequeño honor a Kenzaburō Ōe, un escritor discriminado por su apariencia y retado por las condiciones en que se desarrolló su vida personal mientras se hacía un lugar en la literatura universal, que se ha centrado históricamente en occidente.

El usuario @hombrerevenido pensó en que la historia de este escritor tenía que ser contada después de escucharlo en una ponencia. Para no tener que pelear contra la dificultades de tener que hacer otra ponencia a la que acudirían sólo los que se interesan por el autor en específico, hizo un hilo en Twitter, que en este momento ha sido retweeteado por más de 30 mil personas.

Dentro de las cosas que difundió, se centró principalmente en Hikari, hijo de Kenzaburō, que nació con hidrocefalia y que desde su nacimiento requirió de procedimientos quirúgicos que le provocaron discapacidad intelectual, ceguera parcial, epilepsia y autismo. Esto, por supuesto, hizo que Kenzaburō tomara como punto de partida para sus relatos a su hijo.

Los problemas de aprendizaje que implican el autismo afectaron a Hikari, que por suerte encontró su fascinación en el trino de los pájaros y la música clásica, que lo hicieron aprender a comunicarse con sus padres, además de ayudarle en el proceso de integrarse a una sociedad donde su condición es vista como anormal y perjudicial.

Su hijo siguió utilizando la música y los sonidos como forma de expresión. Aprendió a escribir música y a tocar el piano, logrando componer piezas para este intrumento. Mientras Hikari continuaba creciendo y contruyendo su propia interpretación del mundo, el escritor japonés hacía lo mismo construyendo relatos sobre la situación de Japón frente al mundo y lo que significaba vivir en esa nación tras los bombardeos nucleares, aunque sobre cualquier tema, prefirió hablar de su hijo siempre.

Entre las obras que inspiró la presencia de Hikari se encuentran Una cuestión personal y La bella Annabel Lee, que le valieron ganar el premio Nobel de literatura en 1994 y en la ceremonia en que recibió la medalla que lo avalaba como uno de los escritores imprescindibles para la humanidad.

La historia de Kenzaburō Ōe es simplemente reparar en el esfuerzo contra las condiciones que se le presentaron. Su talento nunca fue negado, pero su vida estuvo llena de obstáculos impensables, que más que quitar su ímpetu lo aumentaron. Logró convertirse en premio Nobel aliento insospechado de su hijo, que por el puro hecho de existir le dio motivos para explorar temas como la pérdida, la culpa o el ansia de futuro.

Con información de: Verne