Estados Unidos anuncia su salida de la UNESCO: “tiene un sesgo anti-Israel”, justifica

Esta semana, la Secretaría de Estado de los Estados Unidos anunció que su país saldrá de la Unesco porque, aseguran, tiene una agenda “anti-Israel” que no puede “permitir”. Estados Unidos no saldrá definitivamente, sino que permanecerá sólo como miembro observador.

La Unesco, co-fundada por el mexicano Jaime Torres Bodet, es el organismo de la Organización de las Naciones Unidas famoso por declarar los patrimonios históricos, culturales o inmateriales de la humanidad, pero también busca defender el derecho a la educación igualitaria, sexual y reproductiva, defiende la herencia cultural de pueblos originarios y promueve la lucha contra el analfabetismo y la desigualdad de género.

Como ha pasado con todo organismo cultural-humanista durante la administración Trump, sólo era cosa de tiempo para que lo atacara o buscara salirse de él.

Desde hace varios meses, la Casa Blanca había buscado el momento ideal para anunciar su separación de la Unesco. Ya que actualmente se encuentra en proceso de selección de quien vaya a dirigirla (y los votos están divididos entre el representante de Qatar y la de Francia), parece que eligieron el peor momento para hacerlo. (Vía: The New York Times)

Esta no sería la primera vez que Estados Unidos se separa de la Unesco. En 1984, bajo la administración de Ronald Reagan también se separó de la institución, entonces se acusó a la Unesco de haber sido corrompida por un “sesgo anti-capitalista y anti-occidental”. No fue sino hasta el 2002, bajo otro republicano, George W. Bush, que regresó.

En 2011, cuando la Unesco aceptó la entrada de Palestina como miembro, el gobierno de Barack Obama dejó de “pagar su cuota”, debido a una reforma legal que impide que Estados Unidos dé dinero a instituciones que acepten a Palestina como un Estado independiente. (Vía: Foreign Policy)

Desde entonces, la relación entre la Unesco y Estados Unidos ha sido más parecida a la de una pareja separada que a dos entidades que cooperan entre ellas.

Con el intento francés de designar a su representante, la ex-ministra de Cultura Audrey Azoulay, parecía que Estados Unidos permanecería, pero no: ya se ha hecho el anuncio formal (que será efectivo a partir de finales de este año), por lo que no podrá votar para el remplazo de la dirección, lo que da paso libre al qatarí Hamad bin Abdulaziz al-Kawari. (Vía: The Guardian)

No es novedad que la actual administración de la Casa Blanca prefiere separarse del mundo (literalmente: quiere hacer un muro), pero quizá esto ya llegó a extremos algo… ridículos.