RESEÑA: The Ballad of Buster Scruggs, o el arte del mosaico

Reseña: The Ballad of Buster Scruggs: el arte del mosaico

En The Ballad of Buster Scruggs, los hermanos Coen rebasan cualquier cosa que habían logrado con el western, la comedia y la construcción narrativa en sus otras películas. Es un mosaico de historias que se consolidan como una sola narración: cómo, tras más de cien años, seguimos construyendo historias en el cine no sobre el Oeste, sino sobre nosotros.

Los Coen no son ajenos al Western. Más bien, es el género que ha definido su producción cinematográfica desde el comienzo: desde Blood Simple (1984) y Fargo (1996), reinterpretaciones del género, hasta las más canónicas (pero igualmente reinterpretativas) True Grit (2010) y No Country For Old Men (2007); los Coen conocen las reglas, limitaciones y posibilidades de un género que nació con el cine.

Con The Balladno sólo hacen una revisión de todas las formas narrativas del Western, sino un homenaje y una exploración profunda de la historia del cine y sólo necesitaron seis historias.

Los rostros de las seis historias de The Ballad of Buster Scruggs. (Imagen: Netflix)

El elemento metanarrativo que vincula estos seis “cuentos” es uno tan viejo que desde El Quijote sirve para, al mismo tiempo, distanciar al creador de la obra narrada y generar un pacto de ficción con el lector/espectador: un libro.

Las historias que vemos en The Balladestán siendo “leídas” de un libro que, contrario al narrador anónimo de El Quijote, no se nos explica de dónde apareció. Esto es algo que, por ejemplo, Wes Anderson repite constantemente en sus películas, sean adaptaciones o guiones originales.

Cabe la posibilidad de que existiera un elemento metanarrativo en la decisión del mosaico de historias. Finalmente, como lo han demostrado, por ejemplo, con The Big Lebowski, los Coen tienen conciencia plena de que el formato también incluye el mensaje.

Como RomaThe Ballad… también fue lanzada directamente a Netflix y sólo tuvo unas cuantas presentaciones en cines tradicionales en los Estados Unidos. Netflix, como un mosaico de mosaicos, contiene historias que no son fáciles de enlazar más que por la plataforma que las ofrece.

Sin embargo, el mosaico de Buster Scruggs es justamente eso: un trabajo de miniatura que puede ser apreciado por el perfeccionismo en cada pieza pero también al apreciar la obra completa.

El impecable trabajo del director de fotografía de Bruno Delbonnel (Amelie, Inside Llewyn Davis, Francophonia) y la música, a cargo del viejo conocido de los Coen, Carter Burwell (True Grit, Fargo, Three Billboards Outside Ebbing, Missouri) complementan una de las mejores películas del año, un trabajo exploratorio y una toma de posición frente a un momento en el cine en el que, pareciera, no queda más que secuelas, reboots y readaptaciones.

por Raúl Cruz V. (@rcteseida)