El doodle más hermoso para quien, de la magia, hizo películas: Georges Méliès

Seguro ya viste el doodle más hermoso de la historia después del de Selena. Y no hay mucho que añadir a un corto que no sólo hace guiños a buena parte de la filmografía de Méliès, sólo mucho que decir de un mago que, al cerrar su teatro, pensó que lo mejor que podía hacer era hacer cine.

La vida de Méliès es un repleta de ‘casis’: casi se hace zapatero como su padre, casi se queda haciendo trucos en un teatro pequeñito en París y casi es olvidado por la historia y por los cineastas que le copiaron casi todas sus ideas (pero muy poca de su magia).

Actor, director, productor, escenógrafo, camarógrafo y técnico en cada una de sus más de 500 películas, Méliès no sólo revolucionó lo que ocurría frente a la cámara (con historias más complejas que un simple paseo en caballo), sino también detrás y dentro de la cámara: desde la construcción del primer estudio cinematográfico, hasta técnicas de filmación que seguimos usando hoy, en plena revolución digital.

Todo el cine de Méliès apareció en una época en la que cada película reventaba la cabeza de los espectadores: no es una exageración la anécdota narrada mil veces por mil escritores diferentes en la que los asistentes a una proyección salían corriendo cuando un tren se dirigía hacia la cámara… Imagina lo que pensaban, entonces, cuando esqueletos se levantaban a bailar, aparecían gigantes y monstruos y el hombre llevaba al ojo de la Luna.

Cuando las películas no duraban más de 10 minutos, él hacia películas de hasta hora y media; cuando no había más que blanco y negro (o sepias), Méliès pintaba a mano cada cuadro de su película o experimentaba con tintes o diferentes iluminaciones.

Incursionó en la creación de géneros que, hoy, están más que consolidados: el noticiario, el cine de terror, la ciencia ficción, el cine fantástico e, incluso, la pornografía.

Como le ocurre a todos los genios, visionarios, magos y adelantados, las deudas que se endilgó para pagar sus experimentos lo llevaron a vender sus estudios, Star Films. Se deshizo de todo, hasta de sus películas con tal de que siguieran siendo vistas. Murió en la total miseria, en 1938.

Hoy, Google y la productora del doodle, Nexus Studios, hicieron un homenaje hermoso y a tono con el visionario: experimentan con el formato 360 y llevan al mismo Méliès de vuelta a la luna, de donde vino y en donde nos espera a todos.

Por Raúl Cruz @rcteseida

Por: Redacción PA.