#PuroIris: Car Seat Headrest y la épica lo-fi

Antes de hablar sobre Car Seat Headrest, debo mencionar un problema común para muchos que rozan los treinta años: el miedo a aborrecer la música que hace gente más joven que tú. Nadie quiere convertirse en el tío que pregona que los grupos de su tiempo eran mejores y que ahora solo se escucha basura. Todo empeora si tuviste una banda o estudiaste música. Ignoro si me salvé, pero me consta que la primera vez que escuché a Car Seat Headrest sentí tanta fascinación como envidia.

Detrás de Car Seat Headrest está Will Toledo, quien a sus escasos 26 años ha consolidado a su grupo como un digno heredero de Pavement y del mejor Weezer. La primera vez que escuché el “Fill in the Blank”, el sencillo estelar de su anterior álbum, Teens of Denial, sentí un profundo alivio: estaba disfrutando sin prejuicios la música hecha por alguien más joven que yo.

Podría parecer excesiva mi preocupación, pero encima de la vanidad está la música misma y no quería renunciar a ella solo porque me veo con más años que en mi INE, a diferencia de (por ejemplo) mi dentista, un definitorio cuarentón, músico frustrado como yo, que siempre añade un ataque a la música actual a la ligera tortura de remover sarro.

Car Seat Headrest no solo me enseñó a sobrevivir a mi irremediable chavorruquez; también me demostró que aún es posible hacer rock tan sencillo como interesante en un tiempo donde ProTools es el instrumento musical por excelencia.

¿Su rock es novedoso? No. La voz de Toledo es una mezcla de Julian Casablancas con Beck; sus riffs más arriesgados no superan a los baquetazos sobre diapasones que distinguieron a Sonic Youth.

Pero tampoco creo que la novedad sea una cualidad positiva por sí misma. La fascinación por lo nuevo es una de la herencias menos beneficiosas que le dejó el romanticismo decimonónico al rock, en ese amplio árbol genealógico de la contracultura que empezó en Baudelaire, pasó por Jack Keoruac y Dylan hasta llegar Kendrick Lamar.

Por el contrario, la música de Car Seat Headrest tiene frescura y personalidad, dos cualidades muchos más escurridizas en estos días. Su más reciente álbum, Twin Fantasy, es una épica que no ha renunciado al aire lo-fi que distinguía a Toledo cuando subía álbum casero tras álbum casero a Bandcamp. el nombre de la banda es casi una carta de intenciones: proviene de los tiempos en que su vocalista grababa las voces en el asiento trasero del coche de su madre.

Y, sin renunciar a ese aire improvisado y natural, Twin Fantasy contiene una mini ópera indie de 11 minutos, “Beach Life-In-Death”, cuyo mayor mérito es no haber caído en la pretensión ni el aburrimiento. Es casi una ley de la creación artística: mientras más dura una canción (o una novela), más fácil es que la mamonería se imponga a la calidad. Car Seat Headrest logró mantener el carácter garage mientras jugaba a ser ese grupo de rock progresivo italiano que le gusta tanto a tu amigo más payaso.

A treinta años de la publicación de Daydream Nation, Car Seat Headrest salió bien librado del reto de componer una obra conceptual postpunk. Sin embargo, este grupo fichado por la legendaria disquera Matador está lejos de ser la salvación del rock que muchos esperan, acaso porque tal salvación no es posible.

El problema es simple: la música de guitarras está en franca retirada, como lo demuestran las bajas ventas de stratocasters, que caen año con año. Eso tampoco es el Apocalipsis: la cultura que fundó el rock es más amplia que tocar escalas de blues sobre una guitarra y acaso los riffs no volverán a enloquecer a las masas como ya nadie enloquece por un disco de jazz hecho por un joven talentoso.

No es razón para morir de melancolía. Aún puede grabarse música digna y escandalosa con guitarras distorsionadas, como lo prueba Twin Fantasy. ¿Seremos minoría quienes apreciamos el dulce crujido de un amplificador Marshall? En realidad, siempre lo fuimos.

De momento lo único importante es que aún hay morras y chicos que graban sus temas ruidosos en Garage Band desde un asiento trasero; y que quienes ya pensamos en pagar la renta antes que comprar un nuevo pedal aún podemos admitir cuando un chamaco compuso una chingonería.

Por @edegortari

Por: Redacción PA.