#PuroIris: Aphex Twin y las posibilidades

Los caminos de la experimentación musical suelen ser, paradójicamente, predecibles: una serie de artistas abren un paradigma o descubren una fórmula y estos descubrimientos lentamente son fagocitados por artistas mainstream cuyo mérito es poner en el centro lo que fue marginal en un principio. En el caso de Aphex Twin, su rareza sigue intacta a tantos años de haber publicado su legendario disco Selected Ambient Works 85–92.

En 2015, el proyecto de Richard D. James entró en una desigual segunda etapa con el lanzamiento de Syro, un trabajo prodigioso que fue seguido de lanzamientos opacos. Ahora con el lanzamiento de Collapse, un compacto EP de cinco temas donde no hay lugar para los pasos indecisos, James ha logrado uno de los mayores aciertos de esta etapa de su carrera.

Con casi 3 décadas de discografía, para nadie es secreto que Aphex Twin es una referencia ineludible para toda la música electrónica diseñada para escucharse en audífonos y no en antros (el término “IDM” siempre ha sido demasiado chocante como para ser usado en serio). Lo interesante de esta carrera, más bien, es que sus logros parecen exclusivos e instransferibles: en un tiempo en que hacer música con computadoras pasó de ser una rareza a un estándar de la industria, Aphex Twin hace sonar sus herramientas inorgánicas como si hubieran sido diseñadas ayer mismo.

Aphex Twin tiene la capacidad de hacer parecer la música electrónica como un invento que aún está por descubrirse; y muy probablemente esta sea la razón por la cual su música es tan popular entre quienes prefieren lidiar con instrumentos de madera que con software. Quienes aprendimos a hacer música con instrumentos orgánicos a veces guardamos un recelo casi cavernícola ante los sintentizadores y programas que ofertan “posibilidades infinitas”; quienes buscamos domar una serie cerrada de efectos en una pedalera, en el fondo creemos que son las limitaciones las que propician los descubrimientos.

Incluso, los más reacios, aseguran que las posibilidades infinitas no han hecho nada para evitar que la distancia entre géneros cada vez sea más sútil. En ese sentido, Collapse es un EP sobrio pero esclarecedor donde se subrayan las distancias entre lo experimental y lo que es apto para todo oído, entre lo que significa tener un sonido propio y ser uno más del género. James tiene a la mano una herramiento con posibilidades infinitas, pero casi siempre elige las posibilidades afortunadas.

Particularmente “T69 collapse”, tema abridor del EP, tiene todos los ingredientes de un descubrimiento aún si se tratan de los mismo elementos musicales con los que James ha trabajado desde principios de los noventa: los compases artríticos, la herencia ambient y algunos discretos ademanes aprendidos al krautrock y Philip Glass, todo reunido en cinco minutos.

Por: Redacción PA.