Lecciones de un astrofísico sobre la política terrestre: Stephen Hawking y la política

El día de ayer, 13 de marzo, murió Stephen Hawking, quien fue considerada la persona más inteligente del mundo. Gracias a él, teorías y suposiciones se comprobaron y rebatieron y esto amplió lo que sabemos (y todo lo que no sabemos) del Universo en el que vivimos.

El astrofísico, que dedicó toda su vida al estudio de las estrellas y la composición del universo, también le dedicó espacio a los temas más “terrenales”; la política y la geopolítica, para Hawking, fueron más que accidentes: desde la oposición a la guerra de Irak, su rechazo al Brexit y una relación (por decir poco) compleja con Israel.

Con frecuencia, Hawking escribía en The Guardian, el periódico de izquierda por antonomasia en la Gran Bretaña. Ahí no sólo criticó a Trump y la decisión del Brexit, sino que defendió la eutanasia, la seguridad social y el Estado de bienestar, pero también fue crítico con personajes de la izquierda, como Jeremy Corbyn, actual líder del partido laborista.

“¿El dinero importa?, ¿la fortuna nos sigue haciendo hace ricos? Estas preguntas han de parecer extrañas para que las resuelva un físico, pero la decisión que tomó la Gran Bretaña en el referendum es un recordatorio de que todo está conectado y que si queremos entender la naturaleza fundamental del Universo, seríamos unos tontos al ignorar el papel que juega (y no) el dinero en nuestra sociedad.” (Vía: The Guardian)

El diario israelí Haaretz hizo un recuento, a forma de obituario, de la relación compleja que Stephen tuvo con el Estado israelí: si bien criticaba constantemente las políticas ocupacionistas de Tel-Aviv y fue un ferviente aliado del boicot contra Israel, tuvo amigos, maestros y alumnos israelitas, como Jacob Bekenstein.

Su apoyo público al boicot en 2013 le valió críticas de antisemitismo, pero significó un apoyo grande a la causa palestina, ya él fue el primer científico y personalidad fuera de los medios y la música que se sumaba al apoyo de Palestina.

Finalmente, su apoyo por un servicio médico público de calidad (el mismo que lo mantuvo con vida a pesar de la esclerosis lateral amniotrófica que lo atacó desde joven) lo llevó a enfrentarse directamente con el mismo ministro de Salud de Gran Bretaña.

Para Hawking, el dinero y la política (esa que hacen los políticos) no eran más que herramientas y candados para millones de personas. Si bien nunca abogó por un sistema económico o dio discursos sobre ello, su forma de pensar el capital y el trabajo lo acercan mucho más al partido laborista (el tradicional partido socialista inglés) que a los conservadores.

Stephen Hawking en una protesta contra la guerra de Irak
Stephen Hawking en una protesta contra la guerra de Irak en 2004

“He llegado a ver el dinero más como un facilitador, como un medio más que como un fin – nos acerca ideas, salud o seguridad – pero nunca como un bien en sí mismo. (Vía: The Guardian)

La influencia de Hawking en la cultura pop, en la física moderna y en la ética intelectual de finales del siglo XX y en este XXI que seguirá sin él, sin duda, tiene que atravesar, también, cómo veía la política del mundo.

Por: Redacción PA.