El poeta Ovidio es absuelto por Roma a 2000 años de su muerte

Ovidio es por mucho uno de los más influyentes e importantes autores de la historia. Muchas frases hechas y tópicos literarios comunes hoy en día fueron directamente inventados o popularizados por él hace 2000 años. Sin embargo hacia el final de su vida, en el año 8 d.C., fue exiliado por el emperador Augusto y enviado a las costas del Mar Negro. Nunca vio Roma de nuevo. Exactamente 2000 años después de su muerte, el poeta romano ha sido absuelto por el gobierno italiano en un acto de justicia poética.

El exilio

Hasta la fecha, las razones de su exilio aún son un misterio para los eruditos. En parte, esto se debe a que Ovidio sostuvo una relación contradictoria y tirante con el poder. En su juventud, obtuvo la fama que hoy apenas rozaría un rockstar con su libro El arte de amar. Esa guía versificada para ligar fue recibida por los jóvenes como un bálsamo disoluto en medio de una de las épocas más conservadoras del Imperio Romano, la pax augusta.

Mientras el gobierno romano lanzaba una campaña por las buenas costumbres y el recato matrimonial, el poeta instaba a los jóvenes a llevar una vida de placeres fugaces. No pocos versos de El arte de amar se pasaban de mano en mano en copias piratas, se leían en las borracheras y se citaban en las paredes de los baños públicos. Por supuesto, ese libro fue recibido por el gobierno como una provocación directa.

“En su juventud, Ovidio tuvo una enorme fama, comparable a la popularidad de un rockstar moderno”.

Pero Ovidio intentó redimirse a su manera: Las metamorfosis, uno de los compendios de la mitología grecolatina más vastos e influyentes, recogía la historia del mundo desde la creación del universo en el big bang mitológico hasta la coronación del César. El hilo conductor del compendio de mitos casi inconexos yace en las transformaciones que sufren los personajes; desde Aracné hasta Pigmalión, desde Dafne hasta Eurídice, en Las metamorfosis lo único permanente es el cambio.

Aunque admirado y respetado en su madurez, Ovidio nunca se libró de la fama que obtuvo en su juventud por escribir versos donde alababa el amor libre y hedonista. Hedonismo que practicó de forma irresponsable en vida. Según algunos de sus biógrafos, predicó con el ejemplo sus postulados eróticos y eso podría haberlo llevado a cometer una torpeza: ligarse a Julia, la hija del emperador.

“Absolver a Ovidio es un acto de justicia poética, acaso el único tribunal que podría interesar a un poeta”.

A nadie le consta el motivo exacto de su exilio, pero todos acuerdan que fue por una indiscreción mayúscula. Acaso Ovidio fue testigo involuntario de una peligrosa conjura política; acaso llevó su amistad con Julia a terrenos peligrosos en un tiempo en que su padre, el emperador, buscaba restituir la moral del imperio; acaso sus opiniones políticas hicieron una mala dupla con sus rebeldes y provocadores poemas de juventud.

En tiempos de Ovidio, el exilio era un castigo más grave que la muerte. Permanecer fuera de Roma era permanecer fuera del mundo. Ovidio fue condenado a una muerte en vida y ninguno de sus intentos por ser perdonado surtió efecto con los poderosos de Roma.

¿Más vale tarde que nunca?

Un país con una herencia histórica como Italia no sólo debe administrar las ruinas que antes fueron los palacios donde se gobernó el mundo; también debes administrar erorres. Y cuando tu historia abarca miles de años, la administración de las pifias y los agravios puede retroceder más centurias de las que lleva vivo tu idioma o en vigor tu constitución.

Ovidio nació en la ciudad de Sulmona y, por supuesto, ahí es recordado como su ciudadano más ilustre. En 2012 la administración local decidió absolver a su héroe literario y enviar una petición al ayuntamiento de Roma.

“El ayuntamiento de Roma literalmente revocó un decreto del emperador Augusto”.

Aprovechando que se conmemoran 2000 años de la muerte del poeta, el ayuntamiento de Roma, dirigido por el partido populista Movimiento 5 Estrellas de Grillo, ha decidido absolver legalmente a Ovidio y ofrecer disculpas por un agravio que transcendió eras. (Vía: Telegraph)

Oficialmente, el ayuntamiento se propuso “reparar el grave daño sufrido por Ovidio, procediendo a revocar el decreto por el que Augusto lo mandó en exilio“. Paralelamente, el texto emitido por el gobierno señala que “se debe rehabilitar al poeta restituyéndole la libertad, la dignidad cívica y el arte universal, además de involucrar a las nuevas generaciones en el conocimiento de su vida para favorecer la participación activa en la ceremonia de absolución“. (Vía: ABC)

La absolución del poeta romano fue anunciada por Virginia Raggi, primera mujer en convertirse en alcaldesa de Roma. La abogada de 38 años pertenece al controvertido partido Movimiento 5 Estrellas de Grillo, criticado por sostener postulados tan sospechosamente progresistas como peligrosamente nacionalistas. (Vía: The Guardian)

Los detractores de Raggi sin duda verán un mero show político en el edicto que llega con 2000 años de retraso; y, ciertamente, cuando justicia llega tan tarde es como si nunca se hubiera presentado. ¿Más vale tarde que nunca? Con dos milenios de retraso, esta absolución difícilmente podría considerarse un éxito de los juzgados.  Absolver a Ovidio es un acto de justicia poética, acaso el único tribunal que podría interesar a un poeta.

 

Por: Redacción PA.