¿Quién es y por qué es tan importante Alfonso Reyes para lo que hoy definimos como ‘mexicano’?

Hoy, Google le rindió homenaje a Alfonso Reyes en su doodle. Escritor, poeta, ensayista, crítico de cine, diplomático, traductor, clasicista y maestro a la distancia de buena parte de los escritores de la primera mitad del siglo XX mexicano, el legado de Reyes se puede resumir en su frase que guiaba todo su trabajo: “entre todos lo sabemos todo”.

Doodle de Alfonso Reyes: ¿por qué es tan importante el escritor?

Reyes nace en Monterrey, hijo del gobernador del estado y futuro (se decía entonces) sucesor de Porfirio Díaz, Bernardo Reyes. Su infancia la vivió bajo el rayo del sol regiomontano y bajo la sombra del monumento vivo que era su padre, con quien nunca tuvo la mejor de las relaciones.

Pronto, su obra se empieza a definir como algo indefinible: aborda el ensayo y la poesía con la mano en la cintura y su capacidad para leerlo todo (y escribir de todo) harán, en buena medida, que acercarse a él siempre sea una aventura por tratar de desenmadejar un hilo enredado.

Alfonso Reyes en una banca viéndose muy khermozo

Con 26 tomos de Obras Completas, 6 de diarios y decenas (si no es que ya cientos) de ediciones de sus epistolarios (porque Reyes se carteaba con todo mundo), el legado de Alfonso se ha distribuido más de mención en mención que a través de la lectura directa de su obra.

Hay un orden en el aparente caos de Reyes: su trabajo de edición en la recopilación de sus obras deja ver a alguien preocupado por sus lectores, no nos quiere dar la mano, porque confía en nosotros para perdernos a gusto, pero sabe que necesitábamos, sí o sí, guías y mapas para caminar por entre lo que nos dejó.

Reyes leyendo en un parque y más khermozo

 

Reyes escribió casi todo desde el exilio autoimpuesto: fue embajador o representante cultural de México en Francia, España, Argentina y Brasil y aún así, sin medios de comunicación inmediatos (y en medio de guerras mundiales) se mantuvo en contacto constante con México y con lo que aquí se discutía.

Su forma de escribir y entender a México distó mucho siempre de la que José Vasconcelos, los muralistas y el Revolucionario Institucional construyeron: para Reyes, México no se conforma por las obras magnas y las edificaciones monumentales, sino por gestos, por máscaras que decidimos usar para explicarnos y posicionarnos frente al mundo y contra nosotros mismos.

A través de Visión del Anáhuac y otros libros sobre la Ciudad de México (“la región más transparente del aire”, le llamaba) y sobre la intelectualidad latinoamericana, Reyes construye una forma diferente de ‘ser mexicano’ que no depende una raza inventada, como la ‘cósmica’ de Vasconcelos, sino de un ejercicio ético, político y cultural.

Reyes dice que nos reconocemos mexicanos tanto como nos reconocemos seres colonizados -y en eso fue precursor de muchos estudios poscolonialistas-, por ello, la identidad nacional no radica en tradiciones, historia o anécdotas personales, sino en procesos culturales, políticos e ideológicos: somos mexicanos, entonces, por todo un entramado político-cultural que nos definió como tales, y lo que hagamos con esa definición depende, ahí sí, de nosotros.

Si quieres acercarte a Reyes, quizá sus mejores textos para comenzar son “La cena” y “La mano del comandante Aranda” o el tercer tomo de sus Obras Completas, que incluye su libro de ensayos El Suicida; eso, sin contar su poesía, que aunque muy menospreciada por poetas y críticos de la época, comienza a ser estudiada y es, de verdad, uno de sus lados más prolíficos.

Raúl Cruz ⎢ @rcteseida

Por: Redacción PA.