Dicen usuarios en redes sociales que gentrificaron al personaje del Baldor

Álgebra de Baldor, un libro por el que millones de adolescentes latinoamericanos odiaron el álgebra y sufrieron por noches enteras tiene una nueva imagen en la portada. Digamos que… le hicieron unos “ajustes”, chance y lo gentrificaron un poco (no se dejen engañar, sigue siendo un libro cruel).

Al menos, así reaccionaron los usuarios en las redes sociales quienes entre la indignación y la risa reprobaron la nueva portada del libro.

Pero ¿por qué tanta molestia? ¿acaso los ejercicios del libro se volvieron más difíciles? No.

Al parecer, los ejercicios siguen siendo los mismos: aterradores, difíciles y crueles. El problema surgió por el aspecto de Abu Ja’far Muhammad ibn Musa al-Khwarizmi (el hombre que aparece en la portada y que no es el autor del libro, ese es el cubano Aurelio Baldor) pues ahora, se ve más “guapo”, es decir: más blanco, barbudo y de rasgos en exceso occidentales; características que los usuarios asociaron con un proceso de gentrificación es decir, una suerte de estilización mercantil.

Pero hay que definir la gentrificación: es un proceso a través del cual lugares chidos (por ejemplo, un barrio como Santa María La Ribera) son cooptados por inversionistas y empresarios. Estos aumentan los costos y estilizan los productos del barrio (y agregan otros negocios, como cafés y tiendas de productos orgánicos); hacen folclor con costumbres y atraen a personas que pueden costear los nuevos precios, lo que genera una desigualdad económica para quienes ya habitaban ahí, obligándolos a dejar sus viviendas.

Un buen ejemplo es el que atraviesan los habitantes de la colonia Juarez.

En este caso, Baldor sufrió una gentrificación (simbólica) o, dicho en palabras de Bolivar Echeverría, fue “blanqueado”.

¿Cómo se blanquea algo? En este caso, los usuarios en redes sociales colocan a la portada ciertos atributos que pueden ser asociados con las clases sociales altas que participan de la gentrificación: desde atributos de raza, economía, alimentación e ideología.

Pero hay otro detalle que no podemos dejar pasar, que entre la risa y la crítica se asoma una molestia contra la llamada generación millenial, pues otros internautas echaron la culpa a esta generación de la transformación de la portada del libro de Álgebra.

Lo cierto que es que entre en tren del mame y los memes, hay lugar para la reflexión. 

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