¿Por qué leer La muerte del padre de Knausgård?

Desde hace un par de años, pocos eventos literarios han llamado la atención del público y los medios como la publicación de Mi lucha, la autobiografía en seis tomos del autor noruego Karl Ove Knausgård. ¿Cómo una autobiografía de 3,500 páginas repartidas en 3 tomos han podido volverse un escándalo literario en Noruega y todo un fenómeno en el resto del mundo?

Acaso la clave del éxito de Karl Ove Knausgård esté en la sencillez aparente con la que aborda el repaso de su vida. Su prosa tiene mucho del hiperrealismo que en las últimas fechas ha desbordado el lenguaje audiovisual.

¿Qué tienen en común el video de “Element” de Kendrick Lamar con películas como Paterson y Ladybird? Una aproximación hiperrealista que roza el modus operandi de la vieja pornografía.

Para Umberto Eco, la pornografía dependía de su nula edición temporal: los gemidos y su preludio sucedían en tiempo real, no en tiempo récord. Antes de los clips y los gifs, máximos reyes actuales de la pornografía, las películas en VHS se distinguían por su abrumadora lentitud. La entrega de una pizza sucedía sin cortes.

Ahora el porno privilegia la rápidez; y, en cambio, el cine y los clips musicales acuden cada vez más a la lentitud en HD que parecen confundir la ficción con los documentales. 

“La vida es sencilla para el corazón: late mientras puede. Luego se para. Antes o después, algún día ese movimiento martilleante se para por sí mismo y la sangre empieza a correr hacia el punto más bajo del cuerpo, donde se concentra en una pequeña hoya, visible desde fuera como una zona oscura y blanda en la piel cada vez más blanca, a la vez que la temperatura baja, los miembros se endurecen y el intestino se vacía.”

Con ese párrafo abre La muerte del padre, el primer tomo de esta biografía en 6 volúmenes. Desde ahí es notorio cómo la prosa de Knausgård privilegia la alta definición y la lentitud: el narrador de Mi lucha puede pasar páginas enteras describiendo minuciosamente su desayuno, una mudanza, la forma en que duerme su hija; las conversaciones incluyen los saludos y las interjecciones; un mismo hecho se puede repasar varias veces desde distintos puntos de vista.

Karl Ove Knausgård La muerte del padre

Eso no quiere La muerte del padre provoque bostezos; más bien produce un asombro peculiar. Así como en la vieja pornografía los personajes debían pasar por el trámite de la charla y las presentaciones antes de tener sexo, en La muerte del padre los sucesos no son editados ni acelerados.

El fin es crear la tensión suficiente para que el hecho central de la novela, la muerte del padre de Knausgård, sea percibida con todos sus matices, desde los cruelmente mundanos hasta los insospechadamente simbólicos.

Gottfried Helnwein Pintura Hiperrealista
Gottfried Helnwein

Acaso un editor menos condescendiente hubiera editado muchas páginas de La muerte del padre hasta volverla una novela compacta de escasas 150 páginas: Sin embargo,con esos cortes se hubiera desdibujado la intensidad de esta novela. 

El afán de Karl Ove Knausgård es muy semejante al de los pintores hiperrealistas que logran confundir al espectador hasta el punto en que no se puede distinguir si se trata de un cuadro o una fotografía. Ese mismo efecto produce por momentos La muerte del padre, no saber si se trata solo de una mera recreación autobiográfica o de algo mucho más profundo, cercano a una auténtica reproducción de la vida misma.

Por @edegortari

Por: Redacción PA.