Kendrick Lamar gana el Pulitzer por su disco DAMN

Kendrick Lamar, el artista más influyente de la década, ha sido galardonado el día de hoy con el Premio Pulitzer de Música por su álbum DAMN, publicado en 2017. Es el primer músico en ganarlo que no interpreta ni jazz ni música clásica.

Este galardón es sumamente especial y trascendente para la música popular, en general, y el rap en particular; desde su primera emisión en 1943, el prestigioso Pulitzer no había volteado seriamente hacia los géneros populares. Lo más cerca que había estado la música popular del Pulitzer fue cuando Bob Dylan ganó una mención honorífica en 2008.

VER MÁS: Aquí una pista de por qué Lamar es el artista más importante de su generación

Que Dylan, ahora Premio Nobel de Literatura, haya sido el más cercano a acceder a este premio denota la especial conexión entre ambos artistas. Del autor de “Like a Rolling Stone” se decía que, mientras Elvis puso el cuerpo y Sinatra la voz, Dylan puso el cerebro en la música popular de mediados del siglo XX. 

Un fenómeno semejante ha ocurrido con Lamar; por supuesto, no es ni de lejos el primer músico de su clase en alcanzar esa especial calidad literaria en sus letras, pero sin duda es el que más fácilmente ha sido reconocido por ello en las últimas dos décadas. Su figura dentro del rap puede compararse sin mucho esfuerzo a lo que hacía Dylan en los sesenta por el rock. 

Gracias a To Pimp a Butterfly, sin duda el álbum más significativo de la década, Kendrick Lamar alcanzó el rango de genio entre la crítica y el público. DAMN, su siguiente disco, fue recibido como una consagración.

Con este galardón, completamente inaudito, Lamar ha ratificado su posición como el artista norteamericano más respetado entre la élite cultural de los Estados Unidos, un sitio muy semejante al que tiene Radiohead en Inglaterra.

Por décadas estas mismas élites culturales despreciaron los género populares por considerarlos insignificantes, vulgares e inmorales. Fue en los últimas décadas que esta percepción cambió lentamente. En ese sentido, Lamar goza ahora del respeto de una comunidad gracias a artistas, justo como Dylan, que disco tras disco rompieron los prejuicios en torno a la música de masas.