La actriz que mató al presidente, una columna de Nayeli G.

Hay una actriz mexicana con una sólida trayectoria de trabajo, que decidió iniciar un proyecto para llevar a pantalla grande la vida de uno de los narcotraficantes más famosos de México, el Chapo Guzmán. Como parte de su investigación, ella logró reunirse con él en una de sus guaridas antes de que las fuerzas de seguridad mexicanas lo pudieran localizar. A esa reunión asistió también el actor y director de cine Sean Penn, que lo entrevistó y publicó el resultado en la revista Rolling Stone.

Pocos días después de la publicación, el gobierno mexicano comenzó una investigación en torno a una empresa tequilera de la actriz para determinar si en ella se usó dinero de procedencia ilícita. A finales del 2016 el caso se hizo popular en redes sociales por la filtración de conversaciones privadasentre el narcotraficante y la actriz, que ella denunció como una violación al debido proceso legal.

Si conocías esta historia, sabes que estoy hablando de Kate del Castillo (Ciudad de México, 1972). En enero de 2017 se cumplió apenas un año de la publicación de la famosa revista de rock y de que el Chapo fuera finalmente reapresado. Quizás eso hizo más sorprendente que en marzo de este mismo año se estrenara la primera temporada de Ingobernable en Netflix. En ella, Kate del Castillo actúa el papel de Primera Dama de un joven presidente de México. La trama comienza con el asesinato del presidente, que cae desde la suite de un lujoso hotel en el centro de la Ciudad y la principal sospechosa del crimen es ella.

Como Ingobernable transcurre en la Ciudad de México y la actriz protagónica tiene difícil el acceso al país, una doble fue quien grabó todas las escenas donde Emilia Urquiza (nombre del personaje) camina desorientada por el Centro Histórico de la capital tras la muerte de su esposo. Aún más, para otra parte de la historia, la producción tuvo que reconstruir unas calles de Tepito en EE. UU. Kate del Castillo sólo pudo asistir de manera virtual a la presentación oficial de los primeros quince capítulos de una serie que ahora puede verse en 190 países del mundo.

Tres personas son responsables del guión de Ingobernable: Verónica Velasco, Epigmenio Ibarra (su esposo) y Natasha Ybarra-Klor (su hija). Los primeros dos tienen una larga trayectoria en el periodismo mexicano y en el activismo comprometido con causas sociales. Muestra de ello, el trabajo de Ibarra como corresponsal en varios conflictos armados en Centroamérica y su labor como periodista (se trata de uno de los primeros en lograr una entrevista con la comandancia del EZLN en 1994). Por su parte, Velasco trabajó como reportera e investigadora en varios programas de nota roja y política y dirige, desde hace años junto con su esposo, la productora de cine y televisión Argos.

Estas afinidades políticas tienen un lugar importante en Ingobernable. La serie presenta una crisis nacional a partir del estallido de un conflicto personal. Emilia Urquiza decide pedirle el divorcio a su esposo al confirmar que las promesas más importantes de campaña continúan sin cumplirse a dos años del comienzo de la administración. Una noche, la pareja discute hasta los golpes: ella termina desmayada en el suelo con una pistola en la mano y él treinta metros más abajo, impactado contra un coche sobre la acera. Todo parece indicar que ella lo aventó por el balcón; sin embargo, el espectador sabe, por una falla en la secuencia de acciones, que eso no es verdad.

A partir de ese conflicto, Urquiza comienza una nueva vida en la clandestinidad. Para sobrevivir, acude a la familia de la nana de sus hijos, una mujer de clase baja que ha trabajado para ella desde hace muchos años. En algún momento, la pareja presidencial ayudó a esa mujer para que su hijo saliera de la cárcel y ahora llega el momento de cobrar ese favor. Tras una larga noche de huidas y desorientación, Emilia llega al departamento de la hermana de su trabajadora, que vive en el corazón de Tepito. Entre ella y su sobrino ayudan a la mujer a sobrevivir. Así es como Urquiza entra al mundo del barrio bravo y comienza una investigación secreta para descubrir quién mató al presidente de México.

Gracias a esa búsqueda, la exprimera dama descubre que la policía hizo uso excesivo de la fuerza en un operativo para desarticular redes de comercio ilegal en Tepito. Las escenas recuerdan la represión histórica de varias fuerzas de seguridad nacionales en Atenco en 2006, que terminó con más de 200 denuncias por violaciones sexuales, maltrato y lesiones severas, perpetradas por las autoridades. Como resultado del operativo ficticio, 39 personas desaparecen y cientos de personas salen a marchar a las calles para exigir su regreso con vida y justicia. Es imposible no relacionar estos hechos con las desapariciones forzadas de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014.

Pasado un tiempo y reforzada la amistad, Urquiza y sus salvadores deciden emprender la búsqueda y el rescate de una de las desaparecidas en el operativo. Es la hermana menor de uno de los nuevos amigos e integrante de Las Cabronas de Tepito, nombre de una banda de mujeres que se organizó para proteger su barrio (y que, dicen algunos, realmente existe). Así es como se descubre la existencia de centros ilegales de detención, comandados y administrados por el Ejército nacional. Sitios localizados en las afueras de las ciudades donde se tortura hasta la muerte a los detenidos que, por lo común, son personas que de un modo u otro se han enfrentado al gobierno. Otro parecido con la historia reciente del país: una de las teorías mejor investigadas sobre el caso señala que los 43 normalistas desaparecidos terminaron en el 27 Batallón de Infantería del Ejército. Aunque las familias de las víctimas han intentado varias veces entrar a las instalaciones militares para buscar a sus hijos, las puertas del lugar han permanecido siempre cerradas.

Ingobernable no sólo narra las aventuras de Emilia en el exterior del círculo político, sino también las traiciones y la corrupción al interior de las oficinas presidenciales que ocurren en su ausencia. El lazo que conecta ambos mundos es una organización gubernamental ficticia, llamada Cenapaz, encargada de investigar y documentar procesos sociales con una visión de defensoría de derechos humanos. Antes de que su situación empeorara, Urquiza ocupaba un puesto directivo allí. Tras su huida, ella comprende que la organización tenía una doble función: a la vez que intentaba proteger a las personas vulnerables, dotaba de información suficiente para desactivar movimientos sociales y luchas de resistencia.

Otro elemento interesante de la trama es la infiltración de agentes estadounidenses en el gobierno mexicano, vía la influencia de empresarios millonarios, como el padre de la misma Emilia Urquiza. Esta situación tampoco es lejana de algunas teorías de conspiración que han ocupado lugar en medios nacionales e internacionales desde hace varios años. A partir de la declaración de la Guerra contra el Narcotráfico de Felipe Calderón Hinojosa en 2006, la participación del gobierno norteamericano en la “resolución” del conflicto en México tomó tintes de realidad con la Iniciativa Mérida.

Mientras que Kate del Castillo afirma haberse inspirado en Michelle Obama para caracterizar a su personaje, Erik Hayser (que hace de presidente en la serie) insinúa que Enrique Peña Nieto fue su inspiración. Quizá ante la innegable correlación entre algunas versiones de graves problemas en México y la historia que narra la serie habrá que preguntarse: ¿Ingobernable está denunciando ante el mundo la impunidad y la corrupción del gobierno mexicano o está banalizando los problemas que toca con un tamiz de telenovela? Es muy pronto para responder esta pregunta, pero estaremos al pendiente de las temporadas futuras.

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