En Japón prefieren las muñecas inflables a las relaciones sexuales

inflables

En Japón, los jóvenes han dejado de tener relaciones sexuales y, para satisfacer su deseo, han recurrido a las muñecas inflables. La Asociación Japonesa de Planificación Familiar (JFPA) informó que los japoneses han disminuido su actividad sexual considerablemente del año 2012 a la fecha.

De acuerdo con los datos presentados en su informe del año pasado, 1 de cada 2 estudiantes sigue siendo virgen, mientras que el 60% de los jóvenes se niega completamente a tener relaciones sexuales. Sobre este tema, el diario The guardian también ha publicado cifras impresionantes, pues señala que el 35% de los adolescente entre 16 y 19 años, afirma no tener ningún interés en tener sexo con personas reales. (Vía The guardian) Mientras que del rango de jóvenes entre 25 y 29 años, a un 20% tampoco le interesa. (Vía Expansión) Además, los que sí las tienen prefieren una actividad sexual sumamente baja, en algunos casos no tienen sexo durante meses.

Entre las principales razones de este desinterés se encuentran las exigencias académicas, las pesadas jornadas laborales, el celibato voluntario y el aburrimiento. ¡Sí! Leyeron bien, el aburrimiento. El 23.8% de las mujeres señaló que el sexo les parece aburrido y cansado.

La preocupación no es menor en uno de los países con menor índice de natalidad en el mundo, en promedio 1.4 hijos por mujer. Los expertos indican que si las tendencias continúan la población japonesa –de alrededor de 126 millones de habitantes- puede reducirse a una tercera parte.

Los encargados del estudio han identificado este problema como un “síndrome de celibato” y señalan que una de las principales causas de este fenómeno tiene que ver con explosión del internet y con el boom del mercado de muñecas plásticas, pues muchos hombres consideran que las relaciones con mujeres de carne y hueso son demasiado complicadas.

Japón cuenta con las muñecas sexuales más avanzadas del mundo. Tan sólo en Tokio hay una decena de empresas que se dedican a su fabricación y cada año hay 10,000 nuevos consumidores en todo el país. 

Este año, la empresa japonesa Orient Industry lanzó al mercado muñecas hechas con silicón de alta calidad para imitar la piel humana. En su portal, señalan que el material de sus muñecas resiste, incluso, el agua caliente, por si sus clientes meterse a las regaderas con ellas. Tienen un valor de unos 1,700 pesos mexicanos y se les puede escoger el color de cabello, de piel, el tamaño del busto y otros rasgos. Además, vienen acompañados por varios cambios de ropa para que el dueño no tenga que comprarle lencería nueva. (Vía Excelsior)

El mercado de las Love’s dolls, como las llaman, ha sido todo un éxito en los últimos años y empresas como Doll no mori, que las alquila sólo temporalmente, obtiene ganancias superiores al millón de pesos. El dueño señala que entre las principales razones de sus clientes se encuentra la dificultad para conquistar una mujer real y la posibilidad de satisfacer todas sus fantasías sexuales.

El caso de Japón es uno de los más graves, pero definitivamente no es el único. Junto con el aislamiento social, al que el ritmo de la vida diaria nos somete, se han generado los medios para que la realidad sea remplazada paulatinamente por objetos artificiales. Relaciones amorosas con personajes virtuales, la expansión de la industria pornográfica, las redes sociales, las líneas telefónicas que ofrecen fantasías sexuales y muchas cosas más hacen que cada vez sea menos necesario contraer compromisos a largo plazo con las personas de nuestro entorno.

Sin embargo, y pesar de lo increíble  que puede parecer este escenario hay quienes, como el escritor David Levy, celebran estos hechos pues, en su opinión, “hay millones de personas ahí afuera que, por una u otra razón, no pueden establecer una buena relación.”