Las voces del 68 se pueden escuchar en la UNAM

En la Fonoteca Alejandro Gómez Arias se conservan 17 cintas que refieren al movimiento del 68
Se conservan 17 cintas que refieren al movimiento del 68

El 68 no es sólo el dos de octubre –a pesar de que ése haya sido su punto más álgido. Durante meses se gestó un movimiento social que exigía libertad a presos políticos (tanto líderes ferrocarrileros apresados desde 1959, como los más de ochenta estudiantes confinados en Lecumberri).

De julio a octubre del 68, el programa de radio “El Movimiento Estudiantil Informa. Origen, historia y desarrollo de un movimiento” en la frecuencia 96.1 FM hizo exactamente eso. Informar acerca de la situación del movimiento. Podían hacerlo ya que Radio UNAM –debido a su autonomía– fue de las pocas radiodifusoras que no se alineó al régimen de Díaz Ordaz.

Con una duración de veinte minutos, los programas fueron realizados únicamente por alumnos. En su momento, el rector Javier Barros Sierra ofreció a la CNH (Consejo Nacional de Huelga) un espacio radiofónico. El montaje y producción de éste fueron supervisados por Carlos Monsivais. (Vía: Proceso)

El audio inicial del programa era la canción “Que vivan los estudiantes” de Violeta Parra, interpretado por un local. La primera emisión explicaba de qué trataba el movimiento y reiteraba los seis puntos del pliego petitorio:

  1. Libertad de los presos políticos.
  2. Derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal Federal.
  3. Desaparición del cuerpo de granaderos.
  4. Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto y Raúl Mendiolea y del teniente coronel Armando Frías.
  5. Indemnización a las familias de los muertos y de los heridos por los actos represivos.
  6. Deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en actos de violencia contra los estudiantes.
  7. Exigencia de un diálogo público entre representantes del Movimiento y representantes del Gobierno. (Este último era un transitorio). (Vía: Noticieros Televisa)

En el libro Memorias de Radio UNAM 1937-2007 de Josefina King Cobos se establece que:

“Miles de personas sintonizaban la estación para enterarse de los puntos de vista y los hechos que la gran prensa no abordaba, ya que Radio UNAM era la única radiodifusora que no se alineó al régimen del presidente Gustavo Díaz Ordaz“.

Igualmente, la escritora afirma que la radiodifusora fue atacada por otras estaciones y se le atribuían noticias falsas. Fue durante el 18 y el 23 de septiembre que la estación fue tomada por el Ejército. Sin embargo, uno de los estudiantes logró esconder 17 cintas que se encuentran ahora en la Fonoteca Alejandro Gómez Arias, de la Dirección General de Radio UNAM.

Fonoteca Alejandro Gómez Arias. (Imagen: Sistema de Información Cultural)

En éstas se puede encontrar un recuento de lo sucedido el 28 de agosto del 68 cuando, a un mes del inicio del movimiento, ocurrió una marcha del Museo Nacional de Antropología al Zócalo. La marcha, que había iniciado el 27 de agosto, fue desalojada por medio de una persecución militar que atacó a diversos grupos de estudiantes que se habían dispersado. (Vía: La Jornada)

La estación lo describió así: “Los cuerpos policiacos desalojaron la plaza dejando un saldo considerable de heridos; una joven murió por paro cardiaco, y ante la embestida de vehículos militares contra las personas congregadas la mañana del 28 de agosto en el Zócalo, otra presenta estallamiento de vísceras, ocasionado por uno de dichos vehículos. Los golpes y las vejaciones a más de numerosos testigos, hay fotos de mujeres caídas en el suelo tras la golpiza”. (Vía: Proceso)

Sobre la concentración del dos de octubre, cuando ocurrió la matanza de Tlatelolco, la estación fue de las pocas en transmitir lo sucedido. Y hacerlo, además, de manera legítima. (Vía: Noticieros Televisa)

Grupos de choque muy bien armados y con un plan al servicio de intereses de una de las facciones en pugna dieron un pretexto para propiciar la represión militar y ametrallaron al Ejército y al pueblo reunido en la Plaza de las Tres Culturas. La tropa respondió al fuego no sólo contra los francotiradores, sino también contra la multitud. El número de muertos civiles rebasa los 150, y de los militares, el número es de 40…”

Estas diecisiete cintas se han convertido no sólo en un registro sonoro del movimiento, sino en un registro histórico y patrimonial. Con ellas, las voces de lucha siguen sonando.